A mi no me importa si Ud. es chavista. Peor es ser caraquista y ese es un defecto que le tolero a muchos buenos amigos. Sólo le pido que, por unos minutos, deje a un lado su entusiasmo desbordado por el Presidente Chávez y lea estas líneas.
Deje a un lado las consignas políticas y los cantos emotivos. No me interesa hablar sobre sus ideales políticos. Me interesa hablar con Ud. como ciudadano. Porque Ud. y yo somos ciudadanos. Y ser buen ciudadano es muchísimo más importante que ser militante de un partido político.
Entiendo que si Ud. es empleado del gobierno le cueste tolerar la crítica sobre la gestión actual, pero le recuerdo una vez más, que Ud. es, antes que nada, un ciudadano. Los cargos van y vienen, pero la condición de ciudadano es fundamental. Ud., al igual que yo, es víctima de la inseguridad, los apagones, el tráfico infernal, los ruinosos servicios públicos, la escasez de alimentos y medicinas, la inflación y sobre todo la corrupcion y el abuso de poder.
Le pido que haga uso de su memoria y saque del olvido aquello de las 3 ERRE - Revisión, Rectificación, Reimpulso - que el partido de gobierno tan rápido echó a la cuneta. Le pregunto yo a Ud.: no le parece que el gobierno nos quedó debiendo con eso de la Revisión y la Rectificación? Porque yo si creo que me quedó debiendo. Y bastante.
Donde están los responsables del caso Pudreval? Por qué se guarda silencio ante las denuncias hechas por el ex-Magistrado Aponte Aponte? Por qué no se investigan las denuncias de corrupción contra Diosdado Cabello? Como es posible que no se aclare lo sucedido en el río Guarapiche? Quién nos rinde cuenta a nosotros, los ciudadanos, por los 105 millardos de dólares desaparecidos del FONDEN? Quién es responsable por el fracaso de los 18 planes de seguridad del gobierno? Quién da la cara por las cifras de homicidios que se han cuadruplicado en los últimos 14 años? Donde está la revisión? Donde está la rectificación?
A mi no me importa a que partido pertenezca el presidente. Tampoco me importa si es negro, blanco, mestizo o morado. Poco me importa si nació en cuna de oro o si creció en un rancho de cartón. Lo que me importa es que cuando se presenten denuncias de corrupción se investiguen hasta las últimas consecuencias, sin importar lealtades políticas.Me importa que cuando algo no funcione alguien asuma la responsabilidad en lugar de dar excusas burdas. Me importa que los servicios públicos funcionen. Me importa que se luché contra la impunidad. Y nada de eso sucede hoy en día.
Lo que deseo, al igual que la basta mayoría de los venezolanos, es poder vivir en paz, tener chance de progresar y vivir seguro. Pero mientras Ud. no asuma su responsabilidad como ciudadano, mientras Ud. no le reclame al funcionario electo que haga bien su trabajo, mientras Ud. no le pida que le rindan cuentas por la plata malbaratada y mientras Ud. no exiga justicia ante la corrupción y el abuso cometido por los ministros y otros funcionarios, eso no será posible.
No, no le pido que vote contra Chávez. Pero si le pido que sea más y mejor ciudadano. Ya basta del silencio cómplice y la solidaridad automática basada en la lealtad política. Es hora de empezar a actuar más como ciudadano y menos como miembro de un partido político. Es hora de que los funcionarios electos nos rindan cuentas a nosotros los ciudadanos.
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viernes, 5 de octubre de 2012
miércoles, 22 de agosto de 2012
Chávez es otro Beta - WTF?
Una nueva iniciativa de la campaña del chavismo intenta presentar una imagen del presidente Chávez con la que se pueda identificar los votantes jóvenes [1]. En teoría, la iniciativa es impulsada por el movimiento “Miranda será otro Beta”, que propone alternativas contra la violencia [2]. Aunque los involucrados no han tardado en aclarar que se trata de una "iniciativa independiente que no está vinculada con la campaña del gobierno", muchos de sus integrantes forman parte del llamado Gran Polo Patriótico [3].
Es bastante obvio que un hombre obeso de casi 60 años que vive como un rey poco tiene que ver con un jóven cualquiera de un barrio. A pesar de sus pobres esfuerzos para parecer joven y fresco (como el presidente tratando de sacar unas notas a una desválida guitarra eléctrica) no se puede ocultar que el presidente Chávez es un personaje tan obsoleto como una política economía basada en el trueque y el conuco.
Sin embargo, no creo que el mensaje real de esta campaña sea "Chávez es como tú", sino "tu podrías ser como Chávez", es decir, tú puedes hacer lo que te dé la gana. Ahí está la auténtica conexión entre la clase baja y Chávez. Chávez hace lo que quiera, y la gente hace catarsis cuando el presidente se regodea en las injusticias cometidas contra la "burguesía". Y la cosa no se detiene allí. Las personas pobres imitan el ejemplo del presidente, porque ellos también quieren ser como él. Quieren hacer lo que quieran y salirse con la suya. Y lo están haciendo. En las cárceles, calles, barrios e instituciones del estado cada quien hace lo que le viene en gana. Venezuela se ha convertido en un país sin ley, no muy distinto al salvaje oeste.
Es difícil saber si esta campaña tendrá el efecto deseado, pero sin lugar a dudas pegar la cara de una persona vieja y decadente encima de una figura juvenil es de una incongruencia.tan grande, que lo menos que uno puede hacer es espetar: Viejo ridículo!. O quizás lo mejor sea esperar que los genios de la sátira política pongan en su lugar a este regimen en decadencia y su último disparate.
[1] http://www.elnuevoherald.com/2012/08/21/1282276/pretenden-mostrar-imagen-juvenil.html
[2] http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/movimiento-miranda-sera-otro-beta-propone-alternativas-contra-violencia/
[3] http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/08/21/chavez-es-otro-beta-hace-furor-en-los-jovenes-venezolanos/
Es bastante obvio que un hombre obeso de casi 60 años que vive como un rey poco tiene que ver con un jóven cualquiera de un barrio. A pesar de sus pobres esfuerzos para parecer joven y fresco (como el presidente tratando de sacar unas notas a una desválida guitarra eléctrica) no se puede ocultar que el presidente Chávez es un personaje tan obsoleto como una política economía basada en el trueque y el conuco.
Sin embargo, no creo que el mensaje real de esta campaña sea "Chávez es como tú", sino "tu podrías ser como Chávez", es decir, tú puedes hacer lo que te dé la gana. Ahí está la auténtica conexión entre la clase baja y Chávez. Chávez hace lo que quiera, y la gente hace catarsis cuando el presidente se regodea en las injusticias cometidas contra la "burguesía". Y la cosa no se detiene allí. Las personas pobres imitan el ejemplo del presidente, porque ellos también quieren ser como él. Quieren hacer lo que quieran y salirse con la suya. Y lo están haciendo. En las cárceles, calles, barrios e instituciones del estado cada quien hace lo que le viene en gana. Venezuela se ha convertido en un país sin ley, no muy distinto al salvaje oeste.
Es difícil saber si esta campaña tendrá el efecto deseado, pero sin lugar a dudas pegar la cara de una persona vieja y decadente encima de una figura juvenil es de una incongruencia.tan grande, que lo menos que uno puede hacer es espetar: Viejo ridículo!. O quizás lo mejor sea esperar que los genios de la sátira política pongan en su lugar a este regimen en decadencia y su último disparate.
[1] http://www.elnuevoherald.com/2012/08/21/1282276/pretenden-mostrar-imagen-juvenil.html
[2] http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/movimiento-miranda-sera-otro-beta-propone-alternativas-contra-violencia/
[3] http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/08/21/chavez-es-otro-beta-hace-furor-en-los-jovenes-venezolanos/
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lunes, 1 de agosto de 2011
Venezuela en la "hora loca"
Las últimas semanas ha sido en extremo insoportables para mi ánimo y mi depauperado nacionalismo. El melodrama del misterioso cáncer del presidente, la ridículez del bicentenario, que rápidamente dió paso a las aún más insufribles ridiculeces del cumpleaños del caudillo y el cambio del lema chavista a "patria socialista, y lucharemos, y viviremos, y seguiré con las cadenas, y 1kg de tomates, y se fue de jonrón, etc, etc." de verdad que me han enfermado el humor más allá de lo imaginable.
La única forma de entender todo esto es si pensamos en esta última década como la "hora loca" del festín petrolero.
La "hora loca" es una "tradición" de nueva data en los matrimonios en Venezuela. Aquellas personas de clase media que han asistido a una fiesta de matrimonio recientemente habrán disfrutado - o sufrido - la hora loca. Para aquellos afortunados que no lo han vivido se los explico: Los invitados a la fiesta se ponen máscaras y se ven forzado a bailar al ritmo de música ridícula o hacer algún tipo de payasada.
Y cómo encaja eso dentro de nuestro festín petrolero? Fácil: los militarotes fascistas se disfrazan de demócratas, los minusválidos intelectuales se disfrazan de ministros, los "empresarios" se disfrazan de socialistas, las cárceles se transforman en discotecas, clubes de veraneo o mangas de toros coleados mientras que las casas y urbanizaciones se convierten en cárceles, algunos pendejos de la oposición se disfrazan de chinos (de RECADI) y pare Ud. de contar.
Yo, un criticón que no se permite disfrutar tales placeres simplones, jamás me he encontrado a gusto haciendo el ridículo. Cuando hago el ridículo es de forma involuntaria, tal como debe ser. Quizás por eso se me hace tan difícil tolerar la ridiculez artificiosa del presidente Chávez y su logía de jalabolas en medio de este espectáculo patético que ofrecen día tras día.
Supongo que, como siempre, me sentaré en mi mesa a mirar el reloj, mientras espero con ansias a que termine la fulana "hora loca". Aunque en esta ocasión provoque preguntarle al que nos dió la cola para venir a la fiesta: a qué hora termina esta vaina?
La única forma de entender todo esto es si pensamos en esta última década como la "hora loca" del festín petrolero.
La "hora loca" es una "tradición" de nueva data en los matrimonios en Venezuela. Aquellas personas de clase media que han asistido a una fiesta de matrimonio recientemente habrán disfrutado - o sufrido - la hora loca. Para aquellos afortunados que no lo han vivido se los explico: Los invitados a la fiesta se ponen máscaras y se ven forzado a bailar al ritmo de música ridícula o hacer algún tipo de payasada.
Y cómo encaja eso dentro de nuestro festín petrolero? Fácil: los militarotes fascistas se disfrazan de demócratas, los minusválidos intelectuales se disfrazan de ministros, los "empresarios" se disfrazan de socialistas, las cárceles se transforman en discotecas, clubes de veraneo o mangas de toros coleados mientras que las casas y urbanizaciones se convierten en cárceles, algunos pendejos de la oposición se disfrazan de chinos (de RECADI) y pare Ud. de contar.
Yo, un criticón que no se permite disfrutar tales placeres simplones, jamás me he encontrado a gusto haciendo el ridículo. Cuando hago el ridículo es de forma involuntaria, tal como debe ser. Quizás por eso se me hace tan difícil tolerar la ridiculez artificiosa del presidente Chávez y su logía de jalabolas en medio de este espectáculo patético que ofrecen día tras día.
Supongo que, como siempre, me sentaré en mi mesa a mirar el reloj, mientras espero con ansias a que termine la fulana "hora loca". Aunque en esta ocasión provoque preguntarle al que nos dió la cola para venir a la fiesta: a qué hora termina esta vaina?
martes, 12 de julio de 2011
Chávez no es indispensable
Todos hacen anuncios apocalíticos ante una potencial ausencia de Chávez. Se dice que la ausencia de Chávez desatará una lucha de poder entre las diversas facciones del chavismo, y que incluso en la oposición se desataría una lucha semejante, siendo la única diferencia que la lucha interna del chavismo podría derivar en un conflicto armado que causaría muchos daños.
Todo esto, combinado con la debilidad de nuestras instituciones llevará a nuestra precaria democracia a un estado tal que los militares tendrán que intervenir y todo derivará en una dictadura.
Honestamente, no creo que la sangre llegué al río. Aún cuando Chávez desaparezca, son pocos los venezolanos que han demostrado estar dispuestos a jugarse el pellejo. Cuantas de las grandes figuras del gobierno salieron a dar la cara el 11 de abril de 2002? Lo más probable es que quien gane el favor del ejército en un caso extremo sea el grupo que ofrezca la mayor credibilidad. Eso es lo que ha pasado anteriormente en Venezuela. Así ocurrió en 2002, en 1992, en 1958, etc...
El escenario de una dictadura militar o de un conflicto general, tal como anuncian algunos fatalistas es poco probable. No obstante, si es importante que la oposición se prepare para tener una mano ganadora en semejante caso. Cómo? Simplemente demostrando que de verdad están preparados para asumir las riendas del gobierno. Si se logra ganar el apoyo popular para un gobierno de oposición, poco importa que alguien le esté calentando la oreja al ejército, porque los militares no tendrán más alternativa que aceptar los deseos del pueblo.
Si hay algo que ha quedado claro, es que nuestro ejército no saldrá a matar ciudadanos para soportar una dictadura militar. De ser eso cierto, hace rato que ya estaría instalada en nuestro país una dictadura.
En todo caso, en caso de que Chávez salga del escenario, no le quedará a los que queden otra alternativa que entenderse. Así funciona la política sans Caudillo. Ese mito de que Chávez es indispensable para la estabilidad del país y que algunos opositores se tragan fácilmente no es más que parte de la propaganda de un caudillo que trata de mantenerse en el poder.
Cómo diría el refrán: el que se fue no hace falta, hace falta el que vendrá.
Todo esto, combinado con la debilidad de nuestras instituciones llevará a nuestra precaria democracia a un estado tal que los militares tendrán que intervenir y todo derivará en una dictadura.
Honestamente, no creo que la sangre llegué al río. Aún cuando Chávez desaparezca, son pocos los venezolanos que han demostrado estar dispuestos a jugarse el pellejo. Cuantas de las grandes figuras del gobierno salieron a dar la cara el 11 de abril de 2002? Lo más probable es que quien gane el favor del ejército en un caso extremo sea el grupo que ofrezca la mayor credibilidad. Eso es lo que ha pasado anteriormente en Venezuela. Así ocurrió en 2002, en 1992, en 1958, etc...
El escenario de una dictadura militar o de un conflicto general, tal como anuncian algunos fatalistas es poco probable. No obstante, si es importante que la oposición se prepare para tener una mano ganadora en semejante caso. Cómo? Simplemente demostrando que de verdad están preparados para asumir las riendas del gobierno. Si se logra ganar el apoyo popular para un gobierno de oposición, poco importa que alguien le esté calentando la oreja al ejército, porque los militares no tendrán más alternativa que aceptar los deseos del pueblo.
Si hay algo que ha quedado claro, es que nuestro ejército no saldrá a matar ciudadanos para soportar una dictadura militar. De ser eso cierto, hace rato que ya estaría instalada en nuestro país una dictadura.
En todo caso, en caso de que Chávez salga del escenario, no le quedará a los que queden otra alternativa que entenderse. Así funciona la política sans Caudillo. Ese mito de que Chávez es indispensable para la estabilidad del país y que algunos opositores se tragan fácilmente no es más que parte de la propaganda de un caudillo que trata de mantenerse en el poder.
Cómo diría el refrán: el que se fue no hace falta, hace falta el que vendrá.
miércoles, 6 de julio de 2011
paciente en estado crítico
Ya el presidente Chávez volvió a Venezuela, poniendo con ello fin a la discusión sobre si existe o no vacío de poder. Eso es un alivio para aquellos que vemos con desconfianza la estrecha relación del gobierno con la dictadura cubana.
Creo que también es hora de poner punto final a la discusión - o más bien especulación - sobre la salud de Chávez. Venezuela no es una monarquía en la que una potencial disputa sucesoral puede llevar a una guerra civil. Todavía somos una democracia, y dentro de pocos meses realizará elecciones para elegir un presidente.
Si Chávez tiene cáncer terminal, o si su enfermedad es todavía tratable, es sólo de interés para el presidente, su familia y personas cercanas. Quizás pueda ser de interés para algunas personas que se aprovechan de su cercanía para usufructar del gobierno, pero no debe dominar la agenda política nacional.
Más importante, sin lugar a dudas, es la salud de nuestro país. Corrupción, ineficiencia y populismo han hecho metástasis, invadiendo nuestras instituciones, industrias productivas e incluso nuestras vidas privadas.
Más que preocuparnos por algo de lo que no tenemos control - como es la salud del presidente - deberíamos pensar en cual debe ser el tratamiento contra el cáncer que carcome nuestro país.
Creo que también es hora de poner punto final a la discusión - o más bien especulación - sobre la salud de Chávez. Venezuela no es una monarquía en la que una potencial disputa sucesoral puede llevar a una guerra civil. Todavía somos una democracia, y dentro de pocos meses realizará elecciones para elegir un presidente.
Si Chávez tiene cáncer terminal, o si su enfermedad es todavía tratable, es sólo de interés para el presidente, su familia y personas cercanas. Quizás pueda ser de interés para algunas personas que se aprovechan de su cercanía para usufructar del gobierno, pero no debe dominar la agenda política nacional.
Más importante, sin lugar a dudas, es la salud de nuestro país. Corrupción, ineficiencia y populismo han hecho metástasis, invadiendo nuestras instituciones, industrias productivas e incluso nuestras vidas privadas.
Más que preocuparnos por algo de lo que no tenemos control - como es la salud del presidente - deberíamos pensar en cual debe ser el tratamiento contra el cáncer que carcome nuestro país.
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viernes, 1 de julio de 2011
Y que si Chávez muere?
Si Chávez muere o queda incapacitado para seguir actuando como presidente, cambia eso en algo nuestra situación o nuestros problemas? Probablemente no. Chávez, ya lo he mencionado antes, no es más que el síntoma de algo más severo que sufre nuestra nación. Ese problema no parece ser otro que la adicción al petróleo.
Durante décadas, la bonanza petrolera permitió a Venezuela vivir un estilo de vida que estaba mucho más allá de nuestras posibilidades. Nos llevó a creernos un país rico en el que nadie debía trabajar ni pagar impuestos, un país en el que papá estado nos daría todo lo que necesitaramos sin esforzarnos porque teníamos petrodólares en abundancia, riqueza por la que no tendríamos que partirnos el lomo trabajando.
Cuando la realidad nos alcanzó a finales de los ochenta y principio de los noventa, y algunos dirigentes nos trataron de poner los pies sobre la tierra, nosotros decidimos ignorarlos y aventurarnos con el primer charlatán que nos prometió que la fiesta seguiría, que aseguraba que él se encargaría de seguir repartiendo el botín petrolero. Y para desgracia nuestra los precios del petróleo ascendieron durante el mandato del charlatán y nos permitió seguir con la fiesta.
El asunto es que ya el charlatán se gastó los reales y nos toca otra vez poner los pies sobre la tierra. Como lo evidencian las crisis de infraestructura, industrial y económica, no podemos seguir viviendo de esta manera. La pregunta es si estaremos dispuestos a aceptar la dura verdad o si correremos - cual muchacha casquivana - con el próximo que trate de endulzarnos la oreja.
Con o sin Chávez, nos toca ponernos los pantalones largos y asumir nuestra responsabilidad. Es hora de entender que la auténtica clave del progreso es el trabajo. Mientras no entendamos eso, poco importará quien tenga las riendas del poder, o si Chávez vive o muere.
Durante décadas, la bonanza petrolera permitió a Venezuela vivir un estilo de vida que estaba mucho más allá de nuestras posibilidades. Nos llevó a creernos un país rico en el que nadie debía trabajar ni pagar impuestos, un país en el que papá estado nos daría todo lo que necesitaramos sin esforzarnos porque teníamos petrodólares en abundancia, riqueza por la que no tendríamos que partirnos el lomo trabajando.
Cuando la realidad nos alcanzó a finales de los ochenta y principio de los noventa, y algunos dirigentes nos trataron de poner los pies sobre la tierra, nosotros decidimos ignorarlos y aventurarnos con el primer charlatán que nos prometió que la fiesta seguiría, que aseguraba que él se encargaría de seguir repartiendo el botín petrolero. Y para desgracia nuestra los precios del petróleo ascendieron durante el mandato del charlatán y nos permitió seguir con la fiesta.
El asunto es que ya el charlatán se gastó los reales y nos toca otra vez poner los pies sobre la tierra. Como lo evidencian las crisis de infraestructura, industrial y económica, no podemos seguir viviendo de esta manera. La pregunta es si estaremos dispuestos a aceptar la dura verdad o si correremos - cual muchacha casquivana - con el próximo que trate de endulzarnos la oreja.
Con o sin Chávez, nos toca ponernos los pantalones largos y asumir nuestra responsabilidad. Es hora de entender que la auténtica clave del progreso es el trabajo. Mientras no entendamos eso, poco importará quien tenga las riendas del poder, o si Chávez vive o muere.
martes, 27 de julio de 2010
Una pobre presentación que dejó mucho que desear
I.
Estoy decepcionado por las evidencias presentadas por Colombia sobre la presencia de las FARC y el ELN en Venezuela. Esperaba evidencias irrefutables, pruebas contundentes. En lugar de eso mostraron información difusa y que no comprobaba nada. Poco más que algunas fotos y videos vagos y mal presentados.
El gobierno colombiano falló como comunicador. No hizo nada que repetir una vez más las acusaciones que existen desde hace años sin la contundencia para convencer al resto de los miembros de la OEA.
Las consecuencias eran evidentes. La ruptura de relaciones era la respuesta natural de Venezuela ante la solicitud de crear una comisión internacional para corroborar las acusaciones hechas por Colombia.
II.
La respuesta de Venezuela no es nada más que una estupidez. Es como aquella persona a quien le dicen que su casa se está quemando pero en vez de cerciorarse que no sea así, prefiere insultar y amenazar a quien le ha hecho la advertencia.
No podemos olvidar que la información sobre la ubicación de los campamentos guerrilleros ya había sido comunicada por Colombia a Venezuela en numerosas ocasiones, sin que el gobierno tomará medidas en contra de la guerrilla.
Y no es ninguna sorpresa que el gobierno trate de tapar el sol con un dedo. Chávez está consciente que sus aspiraciones de presentar a las FARC como héroes revolucionarios no tiene vida.
III.
La respuesta de la oposición es otra gran decepción. Es pedir demasiado a los políticos que den voz a las personas que tienen que lidiar con la presencia de la guerrilla a diario? Acaso los ciudadanos de la frontera no cuentan?
Me molesta que la Mesa de la Unidad se limiten a un comunicado en el que piden que alguien más venga a comprobar lo que todos saben y no se atrevan a presentarse en los sitios para dar testimonio de lo que pasa. Ya numerosos periodistas se han atrevido a investigar y reportar la presencia de fuerzas irregulares, pero el tema no se ha llevado a la política.
Tener grupos irregulares armados, que se dedican al secuestro y la extorsión no pueden ser tolerados, pero tampoco pueden ser ignorados. Entiendo que las víctimas deban guardar silencio ante la inacción de la GN y el ejército, pero por qué guardan silencio los políticos? Por qué son los crímenes de la guerrilla y de los paramilitares en Venezuela un tema prohibido?
Por allí debería empezar el cuestionamiento al gobierno Venezolano. Por qué dar apoyo desde el gobierno a grupos criminales que victimizan a los venezolanos?
Y es que más allá de que se comprueben las acusaciones de Colombia, la presencia de la guerrilla en nuestro territorio es vox populi en la frontera. Cualquier hijo de vecina sabe de los empleados fantasmas en las empresas de la zona que sirven como fachada para pagarle vacuna a la guerrilla.
Definitivamente el problema de la guerrilla colombiana en territorio venezolano no tiene soluciones sencillas. Pero entre la miope idealización que hace el gobierno venezolano de estos grupos, y la cómoda posición de la oposición de ignorar el tema por completo, se está haciendo un flaco servicio a los ciudadanos venezolanos de la frontera, que siguen indefensos ante esta amenaza real y presente.
Estoy decepcionado por las evidencias presentadas por Colombia sobre la presencia de las FARC y el ELN en Venezuela. Esperaba evidencias irrefutables, pruebas contundentes. En lugar de eso mostraron información difusa y que no comprobaba nada. Poco más que algunas fotos y videos vagos y mal presentados.
El gobierno colombiano falló como comunicador. No hizo nada que repetir una vez más las acusaciones que existen desde hace años sin la contundencia para convencer al resto de los miembros de la OEA.
Las consecuencias eran evidentes. La ruptura de relaciones era la respuesta natural de Venezuela ante la solicitud de crear una comisión internacional para corroborar las acusaciones hechas por Colombia.
II.
La respuesta de Venezuela no es nada más que una estupidez. Es como aquella persona a quien le dicen que su casa se está quemando pero en vez de cerciorarse que no sea así, prefiere insultar y amenazar a quien le ha hecho la advertencia.
No podemos olvidar que la información sobre la ubicación de los campamentos guerrilleros ya había sido comunicada por Colombia a Venezuela en numerosas ocasiones, sin que el gobierno tomará medidas en contra de la guerrilla.
Y no es ninguna sorpresa que el gobierno trate de tapar el sol con un dedo. Chávez está consciente que sus aspiraciones de presentar a las FARC como héroes revolucionarios no tiene vida.
III.
La respuesta de la oposición es otra gran decepción. Es pedir demasiado a los políticos que den voz a las personas que tienen que lidiar con la presencia de la guerrilla a diario? Acaso los ciudadanos de la frontera no cuentan?
Me molesta que la Mesa de la Unidad se limiten a un comunicado en el que piden que alguien más venga a comprobar lo que todos saben y no se atrevan a presentarse en los sitios para dar testimonio de lo que pasa. Ya numerosos periodistas se han atrevido a investigar y reportar la presencia de fuerzas irregulares, pero el tema no se ha llevado a la política.
Tener grupos irregulares armados, que se dedican al secuestro y la extorsión no pueden ser tolerados, pero tampoco pueden ser ignorados. Entiendo que las víctimas deban guardar silencio ante la inacción de la GN y el ejército, pero por qué guardan silencio los políticos? Por qué son los crímenes de la guerrilla y de los paramilitares en Venezuela un tema prohibido?
Por allí debería empezar el cuestionamiento al gobierno Venezolano. Por qué dar apoyo desde el gobierno a grupos criminales que victimizan a los venezolanos?
Y es que más allá de que se comprueben las acusaciones de Colombia, la presencia de la guerrilla en nuestro territorio es vox populi en la frontera. Cualquier hijo de vecina sabe de los empleados fantasmas en las empresas de la zona que sirven como fachada para pagarle vacuna a la guerrilla.
Definitivamente el problema de la guerrilla colombiana en territorio venezolano no tiene soluciones sencillas. Pero entre la miope idealización que hace el gobierno venezolano de estos grupos, y la cómoda posición de la oposición de ignorar el tema por completo, se está haciendo un flaco servicio a los ciudadanos venezolanos de la frontera, que siguen indefensos ante esta amenaza real y presente.
viernes, 5 de febrero de 2010
Estudiantes! Estudiantes!
Soy de aquellos que piensan que no hay nada que celebrar el 4 de febrero. Un golpe de estado militar no tiene nada de digno. No obstante, este año los estudiantes han dado otra cara a esta fecha. Porque, aunque es el 12 de febrero cuando se celebra el día de la juventud en Venezuela, parece que los estudiantes han decidido iniciar la celebración por adelantado.
No puedo evitar manifestar mi admiración por los jóvenes estudiantes que hoy dan la cara por la democracia venezolana. Aunque la represión policial no les permitió llegar a su destino final, siento un profundo respeto por todos esos muchachos llenos de ideales y determinación que luchan hoy por un futuro mejor.
Por ese motivo, no puedo dejar de revisar las declaraciones hechas por el presidente en las que crítica a los estudiantes ferozmente. Hay algunos pasajes que me gustaría comentar.
"Quien puede olvidar el año 91, eso si era una verdadera rebelión estudiantil, no estos cuatro hijos de papá de la burguesía que pretenden apoderarse de esa condición heroica de estudiantes".[1]
Acaso alguien recuerda porque protestaban los estudiantes en los años 90? Por el aumento del pasaje estudiantil. Qué medios utilizaban? Armas de fuego, bombas molotov y cuanto objeto contundente tuvieran a la mano. Quienes eran esos estudiantes? Pequeños grupos de encapuchados, muchos de ellos no eran siquiera estudiantes o tenían décadas en la universidad sin concluir sus estudios. Y es un hecho conocido que algunos de esos encapuchados ocupan hoy puestos en el gobierno...
Los estudiantes de hoy no protestan para mantener sus prebendas particulares. Protestan para defender la libertad de expresión y para que el gobierno actúe apegada a las leyes de la nación. Hacen uso de armas de fuego o de bombas molotov? No. Son pequeños grupos de encapuchados que se hacen pasar por estudiantes? No. Son un numeroso grupo de estudiantes, que cuando usan máscaras no es para ocultar su identidad, sino para protegerse de los gases tóxicos con que los atacan las fuerzas represivas del estado.
Sólo un irresponsable preferiría a un "estudiante" encapuchado y armado que defiende intereses mezquinos, en lugar de un dirigente estudiantil elegido democráticamente por sus compañeros y que da la cara para defender la democracia y los derechos de todos.
"Sigan tratando de tumbar el Gobierno revolucionario con las manitos blancas. Sigan tratándolo. Nunca lo van a lograr porque si nos buscan por el camino de las armas incluso aquí estamos nosotros con la espada de Bolívar dispuesto a batirnos, donde sea, por la libertad de Venezuela, por la revolución bolivariana. ¡No se equivoquen!".[1]
Para lo que quedó la espada de Bolívar! Para decapitar estudiantes desarmados... Un gobierno no se tumba con manos pintadas de blanco. Y ya se ha comprobado que los grupos armados son protegidos y financiados por el gobierno. Los estudiantes no tienen armas de fuego ni bombas molotov, aunque la propaganda oficial se esfuerce por demostrar lo contrario. [2]
Ya los estudiantes lo han dicho en diferentes escenarios: Su intención no es derrocar al gobierno; su interés real es que el gobierno escuche las voces de todos los venezolanos, que cada ciudadano tenga la libertad de dar su opinión y pueda disentir sin temor a represalias.
"No podrá con nosotros el imperio yanqui ni la burguesía (...) No podrán con nosotros manitas blancas, burguesitos, apátridas y apatriditos".[1]
El país no está en guerra. Aquí nadie representa los intereses yanquis. La lucha de clases entre los patriotas socialistas y los burgueses apátridas - o contra los yanquis - no es más que una fantasía.
De la misma forma que Don Quijote veía gigantes desaforados donde sólo había molinos de viento, este gobierno ve a traidores, espias y enemigos donde lo único que hay son ciudadanos que reclaman sus derechos.
Pero no se puede esperar nada distinto de un gobierno que promueve valores militaristas y autocráticos. Aunque cuente con el apoyo de la mayoría, un gobierno no tiene derecho a reprimir o perseguir como criminales a las personas que disienten. Es necesario acabar con ese esquema militarista en el cual todo es visto como campañas de guerra y batallas, donde aquel que cuestione al líder es un traidor o un enemigo, y ese es el verdadero mensaje de fondo de los estudiantes. No es luchar por derrocar a Chávez, es luchar para acabar con las prácticas militaristas y persecutorias. La lucha es para iniciar el diálogo entre ciudadanos. Y para eso es necesario reconocer en el otro a un ciudadano. Un ciudadano que no es enemigo, sino un aliado, aunque tenga ideas distintas.
"La patria venezolana o es socialista y bolivariana o no es patria. ¡Patria socialista o muerte, Venceremos!".[1]
Venezuela es bolivariana, porque así lo dice nuestra Constitución. Pero esa misma Constitución proclama el pluralismo político, por lo que no puede ser un estado socialista.
El gobierno afirma que la doctrina bolivariana es su guía. Pero, por qué no usar entonces el lema "Patria bolivariana o muerte"? Es que acaso las ideas de Lenin, Stalin, Mao y Fidel son más importantes que las de Bolívar? Pues, eso parece...
[1] http://politica.eluniversal.com/2010/02/05/pol_art_manitos-blancas-has_1753031.shtml
[2] http://www.dailymotion.com/video/x85kxa_la-entrevista-maraco_news
No puedo evitar manifestar mi admiración por los jóvenes estudiantes que hoy dan la cara por la democracia venezolana. Aunque la represión policial no les permitió llegar a su destino final, siento un profundo respeto por todos esos muchachos llenos de ideales y determinación que luchan hoy por un futuro mejor.
Por ese motivo, no puedo dejar de revisar las declaraciones hechas por el presidente en las que crítica a los estudiantes ferozmente. Hay algunos pasajes que me gustaría comentar.
"Quien puede olvidar el año 91, eso si era una verdadera rebelión estudiantil, no estos cuatro hijos de papá de la burguesía que pretenden apoderarse de esa condición heroica de estudiantes".[1]
Acaso alguien recuerda porque protestaban los estudiantes en los años 90? Por el aumento del pasaje estudiantil. Qué medios utilizaban? Armas de fuego, bombas molotov y cuanto objeto contundente tuvieran a la mano. Quienes eran esos estudiantes? Pequeños grupos de encapuchados, muchos de ellos no eran siquiera estudiantes o tenían décadas en la universidad sin concluir sus estudios. Y es un hecho conocido que algunos de esos encapuchados ocupan hoy puestos en el gobierno...
Los estudiantes de hoy no protestan para mantener sus prebendas particulares. Protestan para defender la libertad de expresión y para que el gobierno actúe apegada a las leyes de la nación. Hacen uso de armas de fuego o de bombas molotov? No. Son pequeños grupos de encapuchados que se hacen pasar por estudiantes? No. Son un numeroso grupo de estudiantes, que cuando usan máscaras no es para ocultar su identidad, sino para protegerse de los gases tóxicos con que los atacan las fuerzas represivas del estado.
Sólo un irresponsable preferiría a un "estudiante" encapuchado y armado que defiende intereses mezquinos, en lugar de un dirigente estudiantil elegido democráticamente por sus compañeros y que da la cara para defender la democracia y los derechos de todos.
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"Sigan tratando de tumbar el Gobierno revolucionario con las manitos blancas. Sigan tratándolo. Nunca lo van a lograr porque si nos buscan por el camino de las armas incluso aquí estamos nosotros con la espada de Bolívar dispuesto a batirnos, donde sea, por la libertad de Venezuela, por la revolución bolivariana. ¡No se equivoquen!".[1]
Para lo que quedó la espada de Bolívar! Para decapitar estudiantes desarmados... Un gobierno no se tumba con manos pintadas de blanco. Y ya se ha comprobado que los grupos armados son protegidos y financiados por el gobierno. Los estudiantes no tienen armas de fuego ni bombas molotov, aunque la propaganda oficial se esfuerce por demostrar lo contrario. [2]
Ya los estudiantes lo han dicho en diferentes escenarios: Su intención no es derrocar al gobierno; su interés real es que el gobierno escuche las voces de todos los venezolanos, que cada ciudadano tenga la libertad de dar su opinión y pueda disentir sin temor a represalias.
* * * * * * *
"No podrá con nosotros el imperio yanqui ni la burguesía (...) No podrán con nosotros manitas blancas, burguesitos, apátridas y apatriditos".[1]
El país no está en guerra. Aquí nadie representa los intereses yanquis. La lucha de clases entre los patriotas socialistas y los burgueses apátridas - o contra los yanquis - no es más que una fantasía.
De la misma forma que Don Quijote veía gigantes desaforados donde sólo había molinos de viento, este gobierno ve a traidores, espias y enemigos donde lo único que hay son ciudadanos que reclaman sus derechos.
Pero no se puede esperar nada distinto de un gobierno que promueve valores militaristas y autocráticos. Aunque cuente con el apoyo de la mayoría, un gobierno no tiene derecho a reprimir o perseguir como criminales a las personas que disienten. Es necesario acabar con ese esquema militarista en el cual todo es visto como campañas de guerra y batallas, donde aquel que cuestione al líder es un traidor o un enemigo, y ese es el verdadero mensaje de fondo de los estudiantes. No es luchar por derrocar a Chávez, es luchar para acabar con las prácticas militaristas y persecutorias. La lucha es para iniciar el diálogo entre ciudadanos. Y para eso es necesario reconocer en el otro a un ciudadano. Un ciudadano que no es enemigo, sino un aliado, aunque tenga ideas distintas.
* * * * * * *
"La patria venezolana o es socialista y bolivariana o no es patria. ¡Patria socialista o muerte, Venceremos!".[1]
Venezuela es bolivariana, porque así lo dice nuestra Constitución. Pero esa misma Constitución proclama el pluralismo político, por lo que no puede ser un estado socialista.
El gobierno afirma que la doctrina bolivariana es su guía. Pero, por qué no usar entonces el lema "Patria bolivariana o muerte"? Es que acaso las ideas de Lenin, Stalin, Mao y Fidel son más importantes que las de Bolívar? Pues, eso parece...
[1] http://politica.eluniversal.com/2010/02/05/pol_art_manitos-blancas-has_1753031.shtml
[2] http://www.dailymotion.com/video/x85kxa_la-entrevista-maraco_news
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jueves, 9 de abril de 2009
estado, éxodo y redención
Quien haya vivido en Venezuela sabe la sensación de impotencia que puede embargar a cualquier persona al momento de acometer hasta la más simple tarea que requiera el trato con el estado.
La cosa es peor aún cuando se busca la protección del estado ante la violencia o el atropello de los derechos humanos y ciudadanos. Linchamientos, ajusticiamientos o el sicariato son síntomas de un estado que es incapaz de responder hasta a las necesidades más elementales del ciudadano.
Frustración. Enojo. O en nuestra jerga: Arrechera.
No es nuevo. Esa sensación de abandono del ciudadano, de distanciamiento entre el estado y el venezolano ha ido creciendo desde la instalación de nuestro sistema democrático vigente. Su manifestación más evidente se produce en el año 1989, cuando una serie de medidas necesarias, pero dolorosas fueron tomadas sin que el estado pudiera comprender lo que venía sucediendo en las calles.
El Chávez que se revela en 1992 contra el gobierno venezolano no tarda demasiado en ser proclamado como el redentor que nos liberaría del estado opresor e indiferente que nos había abandonado. Apenas 7 años después se convertiría en Presidente.
Chávez trata de cerrar esa brecha entre estado y ciudadanos mediante la creación de las misiones o programas sociales. Pero esto se logra a un precio elevado, pues al prescindir de la burocracia y sus controles, se abren las puertas al omnipresente monstruo de la corrupción.
A pesar de las evidencias de corrupción, este redentor es uno que cree que por atajos se llegará a la tierra prometida. Nuestra meta debería ser un estado cercano y que responda a los ciudadanos. Lamentablemente, en la labor de estado los atajos terminan llevando a los países al fondo del precipicio, lugar del que luego es difícil salir.
Es necesaria la transformación del estado. Pero ese nuevo estado debe nacer del consenso de todos los ciudadanos. Cuando la transformación sólo atiende a los intereses de una mayoría electoral (los 6 millones de votos obtenidos por Chávez es sólo una quinta parte de la población del país), entonces sólo se puede hablar de una tiranía de la mayoría.
El concepto bíblico del redentor es una idea que deberíamos desterrar de forma definitiva de nuestro bestiario político. En vez de esperar por él, podríamos reflexionar y reflejarnos en la historia del Éxodo: al pueblo de Israel le tomó 40 años atravesar el desierto y llegar a la tierra prometida. Nosotros llevamos 50 años atravesando el desierto en búsqueda de nuestra tierra prometida. Más aún, no estamos seguro de que llegaremos pronto. Ante tanta incertidumbre, es natural que se pierda la fé y se venere al falso idolo, al caudillo de oro. Pero luego de la bacanal despertaremos y reconoceremos nuestros errores. Al final, recobraremos la sensatez.
La tierra prometida quizás no exista, pero esto no debe ser motivo para no seguirla buscando. Debemos trabajar unidos para llegar a ella, para construirla. Como venezolanos, no tenemos otra alternativa. Es el único hogar que tenemos.
La cosa es peor aún cuando se busca la protección del estado ante la violencia o el atropello de los derechos humanos y ciudadanos. Linchamientos, ajusticiamientos o el sicariato son síntomas de un estado que es incapaz de responder hasta a las necesidades más elementales del ciudadano.
Frustración. Enojo. O en nuestra jerga: Arrechera.
No es nuevo. Esa sensación de abandono del ciudadano, de distanciamiento entre el estado y el venezolano ha ido creciendo desde la instalación de nuestro sistema democrático vigente. Su manifestación más evidente se produce en el año 1989, cuando una serie de medidas necesarias, pero dolorosas fueron tomadas sin que el estado pudiera comprender lo que venía sucediendo en las calles.
El Chávez que se revela en 1992 contra el gobierno venezolano no tarda demasiado en ser proclamado como el redentor que nos liberaría del estado opresor e indiferente que nos había abandonado. Apenas 7 años después se convertiría en Presidente.
Chávez trata de cerrar esa brecha entre estado y ciudadanos mediante la creación de las misiones o programas sociales. Pero esto se logra a un precio elevado, pues al prescindir de la burocracia y sus controles, se abren las puertas al omnipresente monstruo de la corrupción.
A pesar de las evidencias de corrupción, este redentor es uno que cree que por atajos se llegará a la tierra prometida. Nuestra meta debería ser un estado cercano y que responda a los ciudadanos. Lamentablemente, en la labor de estado los atajos terminan llevando a los países al fondo del precipicio, lugar del que luego es difícil salir.
Es necesaria la transformación del estado. Pero ese nuevo estado debe nacer del consenso de todos los ciudadanos. Cuando la transformación sólo atiende a los intereses de una mayoría electoral (los 6 millones de votos obtenidos por Chávez es sólo una quinta parte de la población del país), entonces sólo se puede hablar de una tiranía de la mayoría.
El concepto bíblico del redentor es una idea que deberíamos desterrar de forma definitiva de nuestro bestiario político. En vez de esperar por él, podríamos reflexionar y reflejarnos en la historia del Éxodo: al pueblo de Israel le tomó 40 años atravesar el desierto y llegar a la tierra prometida. Nosotros llevamos 50 años atravesando el desierto en búsqueda de nuestra tierra prometida. Más aún, no estamos seguro de que llegaremos pronto. Ante tanta incertidumbre, es natural que se pierda la fé y se venere al falso idolo, al caudillo de oro. Pero luego de la bacanal despertaremos y reconoceremos nuestros errores. Al final, recobraremos la sensatez.
La tierra prometida quizás no exista, pero esto no debe ser motivo para no seguirla buscando. Debemos trabajar unidos para llegar a ella, para construirla. Como venezolanos, no tenemos otra alternativa. Es el único hogar que tenemos.
miércoles, 8 de abril de 2009
Burocracia
Hace mucho tiempo, planteé a un amigo un juego: asumiendo que estaba en una situación de vida o muerte, el debía escoger de un grupo de tres médicos a uno para que le salvara la vida. Cada médico tendría una sola virtud (recuerden que es todo hipotético): uno sería competente, otro sería dedicado y el tercero sería honesto. A quién escoger? A todos nos gusta, al menos en teoría, que nos digan la verdad. También suena como una virtud recomendable la dedicación. Sin embargo, si se trata de un asunto de vida o muerte (y sin duda queremos vivir) quizás preferiríamos arriesgarnos con el competente.
Ahora imaginemos que no se trata de una situación médica, sino de una situación política, económica y social crítica, en la que la vida de muchas personas está en juego. A quien escoger? A una persona competente? A una persona honesta? O a una dedicada?
Afortunadamente, en los sistemas democráticos modernos no es necesario escoger entre el menor de dos (o tres) males. El estado está estructurado por dos partes que se complementan: un sistema político (con sus tres ramas) y una burocracia. La burocracia se encarga (o debería encargarse) del desenvolvimiento eficaz de las labores del estado. El sistema político, por su parte, sirve como mecanismo de control de la ciudadanía sobre la burocracia, dictando las tareas y pautas a realizar.
El objetivo de la burocracia es ser competente. El objetivo del aparato político es la dedicación total a su tarea, además del compromiso de ser honesto con los ciudadanos a quienes representa. Sin una burocracia competente, o sin políticos honestos y dedicados, no hay posibilidad de que el estado ofrezca respuestas a los ciudadanos.
En 1998 se eligió a un hombre que parecía honesto, Hugo Chávez, para ejercer el cargo de Presidente. Hoy en día muchos dirán que no sólo es honesto, sino que también es un hombre dedicado, como lo demuestra su preocupación por los pobres y la ejecución de diversos programas sociales.
Pero, de qué sirve esa honestidad y dedicación de parte del sistema político cuando la burocracia es un lastre incapaz de ofrecer respuestas? En los últimos diez años se ha duplicado el número de ministerios, al igual que se ha duplicado la nómina de empleados públicos que integran las dependencias del estado, sin que esta duplicación de esfuerzos represente una mejora en la calidad del servicio que se ofrece al ciudadano.
Quizás es pertinente señalar a la politización de la burocracia en años recientes como el problema más grave que la afecta. Si bien es cierto que la politización no es un fenómeno nuevo en nuestra burocracia, jamás había llegado a niveles tan extremos. El despido de 20 mil profesionales y técnicos de la industria petrolera estatal (PDVSA) no sólo es muestra de esta politización, sino que además comete el grave error de desprofesionalizar a la burocracia estatal hasta el punto en su nivel de competencia llega a la mínima expresión. Mientras la estatal petrolera afirma que produce cerca de 3,5 millones de barriles diarios, todos los entes internacionales (AIE, OPEP, etc) afirman que su producción es de 2,5 millones, sin que además se conozca o se haya ejecutado ningún plan para incrementar o mantener la capacidad productiva.
Esta desprofesionalización/politización también es evidente al observar la gran diferencia de talento, experiencia y credenciales que existen entre los asesores económicos del gobierno y los distintos economistas que aparecen con frecuencia en diversos programas de opinión. Y cuando el único argumento del gobierno para refutar las críticas que llueven sobre sus políticas económicas es proclamar a Venezuela como "economía socialista", la diferencia es aún más evidente.
A pesar de estos alegatos, no es necesario demoler la burocracia estatal para conseguir resultados. Sólo es necesario establecer como prioridad la competencia de los diversos organismos del estado en la búsqueda de una solución. En muchos casos comenzar desde cero resulta contraproducente. Por ejemplo, en el 2002 una cita para el trámite del pasaporte se obtenía de forma inmediata en la sede de la Onidex. En el 2005, luego de un cambio de las autoridades, era necesario pernoctar durante una o dos noches frente a una sede de la Onidex para poder conseguirla. Hoy en día, la solicitud se realiza vía internet, pero se deben esperar entre 4 y 8 meses para obtener una cita. Esto es producto de la mentalidad "año cero" que impera cada vez que se nombra a un nuevo director de ese organismo.
Antes ya se han planteado propuestas para la reforma del estado. Porque si bien es cierto que una transformación política del país es necesaria, también lo es una transformación de la otra parte integral del estado, la burocracia. Tres aspectos son fundamentales para esta transformación:
- Incrementar su capacidad de respuesta al ciudadano: es necesario revisar que prácticas funcionan y cuales no. El objetivo debe ser incrementar su competencia y su capacidad para responder a las demandas del ciudadano.
- Formación de personal de nivel intermedio: Aunque la nación cuenta con talento de primera línea para cargos de alto nivel, el volumen de talento o personal capacitado para ejercer las labores de nivel intermedio pareciera ser insuficiente. Esto no es novedoso, sino un problema que se arrastra desde hace décadas. Es necesario revisar las propuestas para la formación y captación de personal de la burocracia estatal. Sin talento de primera y formación de primera, sólo podemos aspirar a la mediocridad.
- Independencia política de la burocracia: Si el cargo de un burocrata depende de convertirse en un yes-man, como pasa hoy en día, no habrá quien baje al político de las nubes (generalmente un demagogo) cuando este trate de cumplir con imposibles.
Ahora imaginemos que no se trata de una situación médica, sino de una situación política, económica y social crítica, en la que la vida de muchas personas está en juego. A quien escoger? A una persona competente? A una persona honesta? O a una dedicada?
Afortunadamente, en los sistemas democráticos modernos no es necesario escoger entre el menor de dos (o tres) males. El estado está estructurado por dos partes que se complementan: un sistema político (con sus tres ramas) y una burocracia. La burocracia se encarga (o debería encargarse) del desenvolvimiento eficaz de las labores del estado. El sistema político, por su parte, sirve como mecanismo de control de la ciudadanía sobre la burocracia, dictando las tareas y pautas a realizar.
El objetivo de la burocracia es ser competente. El objetivo del aparato político es la dedicación total a su tarea, además del compromiso de ser honesto con los ciudadanos a quienes representa. Sin una burocracia competente, o sin políticos honestos y dedicados, no hay posibilidad de que el estado ofrezca respuestas a los ciudadanos.
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En 1998 se eligió a un hombre que parecía honesto, Hugo Chávez, para ejercer el cargo de Presidente. Hoy en día muchos dirán que no sólo es honesto, sino que también es un hombre dedicado, como lo demuestra su preocupación por los pobres y la ejecución de diversos programas sociales.
Pero, de qué sirve esa honestidad y dedicación de parte del sistema político cuando la burocracia es un lastre incapaz de ofrecer respuestas? En los últimos diez años se ha duplicado el número de ministerios, al igual que se ha duplicado la nómina de empleados públicos que integran las dependencias del estado, sin que esta duplicación de esfuerzos represente una mejora en la calidad del servicio que se ofrece al ciudadano.
Quizás es pertinente señalar a la politización de la burocracia en años recientes como el problema más grave que la afecta. Si bien es cierto que la politización no es un fenómeno nuevo en nuestra burocracia, jamás había llegado a niveles tan extremos. El despido de 20 mil profesionales y técnicos de la industria petrolera estatal (PDVSA) no sólo es muestra de esta politización, sino que además comete el grave error de desprofesionalizar a la burocracia estatal hasta el punto en su nivel de competencia llega a la mínima expresión. Mientras la estatal petrolera afirma que produce cerca de 3,5 millones de barriles diarios, todos los entes internacionales (AIE, OPEP, etc) afirman que su producción es de 2,5 millones, sin que además se conozca o se haya ejecutado ningún plan para incrementar o mantener la capacidad productiva.
Esta desprofesionalización/politización también es evidente al observar la gran diferencia de talento, experiencia y credenciales que existen entre los asesores económicos del gobierno y los distintos economistas que aparecen con frecuencia en diversos programas de opinión. Y cuando el único argumento del gobierno para refutar las críticas que llueven sobre sus políticas económicas es proclamar a Venezuela como "economía socialista", la diferencia es aún más evidente.
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A pesar de estos alegatos, no es necesario demoler la burocracia estatal para conseguir resultados. Sólo es necesario establecer como prioridad la competencia de los diversos organismos del estado en la búsqueda de una solución. En muchos casos comenzar desde cero resulta contraproducente. Por ejemplo, en el 2002 una cita para el trámite del pasaporte se obtenía de forma inmediata en la sede de la Onidex. En el 2005, luego de un cambio de las autoridades, era necesario pernoctar durante una o dos noches frente a una sede de la Onidex para poder conseguirla. Hoy en día, la solicitud se realiza vía internet, pero se deben esperar entre 4 y 8 meses para obtener una cita. Esto es producto de la mentalidad "año cero" que impera cada vez que se nombra a un nuevo director de ese organismo.
Antes ya se han planteado propuestas para la reforma del estado. Porque si bien es cierto que una transformación política del país es necesaria, también lo es una transformación de la otra parte integral del estado, la burocracia. Tres aspectos son fundamentales para esta transformación:
- Incrementar su capacidad de respuesta al ciudadano: es necesario revisar que prácticas funcionan y cuales no. El objetivo debe ser incrementar su competencia y su capacidad para responder a las demandas del ciudadano.
- Formación de personal de nivel intermedio: Aunque la nación cuenta con talento de primera línea para cargos de alto nivel, el volumen de talento o personal capacitado para ejercer las labores de nivel intermedio pareciera ser insuficiente. Esto no es novedoso, sino un problema que se arrastra desde hace décadas. Es necesario revisar las propuestas para la formación y captación de personal de la burocracia estatal. Sin talento de primera y formación de primera, sólo podemos aspirar a la mediocridad.
- Independencia política de la burocracia: Si el cargo de un burocrata depende de convertirse en un yes-man, como pasa hoy en día, no habrá quien baje al político de las nubes (generalmente un demagogo) cuando este trate de cumplir con imposibles.
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martes, 31 de marzo de 2009
Desierto de ideas?
En Venezuela las ideas parecen brillar por su ausencia...
Del lado del oficialismo, se habla de socialismo del siglo XXI, pero el debate para definir el contenido de esa propuesta es reemplazado por los destellos mediáticos del líder único e irremplazable del chavismo. Basta cualquier ocurrencia lanzada sin reflexión por Hugo Chávez para que sus subordinados empiecen a trabajar laboriosamente en justificar la idea e integrarla al arsenal ideológico del socialismo del siglo XXI. Cualquier idea que no venga del vértice de la pirámide jerárquica no tiene ningún valor hasta que el líder máximo le de su bendición.
Del lado de la oposición, sólo se oyen los mismos clichés políticos (la importancia de la buena gerencia o de la democracia) o copias malogradas del discurso social del chavismo (alabar las misiones o proponer mantener prácticas populistas). Dada la diversidad de los actores que integran la oposición, que se distribuyen por casi todo el espectro político, se esperaría un acalorado debate que no sólo se limitará a tratar sobre los aciertos o desaciertos de Chávez, pero este no parece terminar de ocurrir.
Se escuchan tímidas referencias a congresos ideológicos de los partidos, pero no se escucha ni un murmullo que provenga de estos. Pareciera que no hay interés en debatir la cuestión fundamental: Cómo hacer que las instituciones democráticas en Venezuela respondan eficazmente a las necesidades de los ciudadanos. Esta discusión incluye un debate sobre el fracaso de la IV República en atender las demandas de la población y la incapacidad del sistema actual en responder a esas mismas demandas de forma eficaz.
Los consejos comunales son una buena idea, pero es una idea que ha sido implementada pobremente. Estos consejos estan integrados por personas con buenas intenciones, pero que no cuentan con apoyo técnico ni profesional de parte del gobierno para cumplir sus tareas. La falta de coordinación entre estos distintos consejos y el gobierno dificulta la resolución de problemas que requieren una visión más amplia que la que permite un consejo comunal, como puede ser por ejemplo la vialidad o el suministro de agua y otros servicios a sectores que los requieren.
Más allá de las deficiencias en la implementación de estos consejos, se teme que estos podrían convertirse en una coartada del gobierno central para eliminar al único contrapeso poderoso que tienen los ciudadanos para defender su intereses locales del gobierno central, como lo son los niveles medios de gobierno: alcaldías, gobernaciones y cuerpos legislativos locales.
La democracia venezolana jamás ha sido perfecta. Quizás nunca lo sea. Pero no tenemos otra alternativa que seguir trabajando en su perfeccionamiento.
En estos momentos, la incapacidad de nuestras instituciones democráticas para responder a las necesidades ciudadanas pareciera pasar a un segundo plano cuando nuestra democracia ha degenerado en un sistema que en el mejor de los casos se puede describir como tiranía de las mayorías.
No obstante, es necesario que al mismo tiempo que se discuten los riesgos que afronta nuestra democracia bajo un líder autocrático, se lleve a cabo una discusión de los problemas estructurales de nuestro sistema democrático que nos han llevado a esta situación.
Del lado del oficialismo, se habla de socialismo del siglo XXI, pero el debate para definir el contenido de esa propuesta es reemplazado por los destellos mediáticos del líder único e irremplazable del chavismo. Basta cualquier ocurrencia lanzada sin reflexión por Hugo Chávez para que sus subordinados empiecen a trabajar laboriosamente en justificar la idea e integrarla al arsenal ideológico del socialismo del siglo XXI. Cualquier idea que no venga del vértice de la pirámide jerárquica no tiene ningún valor hasta que el líder máximo le de su bendición.
Del lado de la oposición, sólo se oyen los mismos clichés políticos (la importancia de la buena gerencia o de la democracia) o copias malogradas del discurso social del chavismo (alabar las misiones o proponer mantener prácticas populistas). Dada la diversidad de los actores que integran la oposición, que se distribuyen por casi todo el espectro político, se esperaría un acalorado debate que no sólo se limitará a tratar sobre los aciertos o desaciertos de Chávez, pero este no parece terminar de ocurrir.
Se escuchan tímidas referencias a congresos ideológicos de los partidos, pero no se escucha ni un murmullo que provenga de estos. Pareciera que no hay interés en debatir la cuestión fundamental: Cómo hacer que las instituciones democráticas en Venezuela respondan eficazmente a las necesidades de los ciudadanos. Esta discusión incluye un debate sobre el fracaso de la IV República en atender las demandas de la población y la incapacidad del sistema actual en responder a esas mismas demandas de forma eficaz.
Los consejos comunales son una buena idea, pero es una idea que ha sido implementada pobremente. Estos consejos estan integrados por personas con buenas intenciones, pero que no cuentan con apoyo técnico ni profesional de parte del gobierno para cumplir sus tareas. La falta de coordinación entre estos distintos consejos y el gobierno dificulta la resolución de problemas que requieren una visión más amplia que la que permite un consejo comunal, como puede ser por ejemplo la vialidad o el suministro de agua y otros servicios a sectores que los requieren.
Más allá de las deficiencias en la implementación de estos consejos, se teme que estos podrían convertirse en una coartada del gobierno central para eliminar al único contrapeso poderoso que tienen los ciudadanos para defender su intereses locales del gobierno central, como lo son los niveles medios de gobierno: alcaldías, gobernaciones y cuerpos legislativos locales.
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La democracia venezolana jamás ha sido perfecta. Quizás nunca lo sea. Pero no tenemos otra alternativa que seguir trabajando en su perfeccionamiento.
En estos momentos, la incapacidad de nuestras instituciones democráticas para responder a las necesidades ciudadanas pareciera pasar a un segundo plano cuando nuestra democracia ha degenerado en un sistema que en el mejor de los casos se puede describir como tiranía de las mayorías.
No obstante, es necesario que al mismo tiempo que se discuten los riesgos que afronta nuestra democracia bajo un líder autocrático, se lleve a cabo una discusión de los problemas estructurales de nuestro sistema democrático que nos han llevado a esta situación.
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miércoles, 18 de marzo de 2009
Chávez enmienda la plana al pueblo
Con Chávez manda el pueblo, pero no
hay que olvidar que Chávez es el pueblo
hay que olvidar que Chávez es el pueblo
Pensaba hacer una presentación sobre las razones por las que un gobierno descentralizado favorece a la democracia. Sin embargo, considero que es necesario atender el punto en cuestión en este momento, que es el atentado a la constitución propuesto por la reforma a la ley de descentralización.
El artículo 164 de la constitución señala:
"Es de la competencia exclusiva de los estados:
[...]
10. La conservación, administración y aprovechamiento de carreteras y autopistas nacionales, así como de puertos y aeropuertos de uso comercial, en coordinación con el Ejecutivo Nacional" [1].
El gobierno arroja una serie de argumentos, que aquí revisaré, pero al final todo es sobre dinero:
"En el estado Zulia, para el 2009, se estimaba recaudar 30 mil millones de Bs. F, por concepto de tasa aeroportuaria, unidades de aviones que aterrizan y concesionarios del Aeropuerto Internacional de La Chinita. El Instituto Autónomo del Puerto de Maracaibo, recaudó el año pasado Bs. 20,4 millones por impuestos de muelle, cantidad que se estima mayor para el 2009" [2].
Cuáles son los argumentos esgrimidos por el gobierno para hacerse con el control de puertos?
1.La descentralización de las regiones es una conspiración para dividir al país
Las leyes de descentralización estaban vigentes desde 1989, incluso fueron revisadas en 1999, pero ahora es que se dan cuenta que son parte de una conspiración imperialista. Si pretenden usar la situación de Bolivia como advertencia, es conveniente recordar que a diferencia de Bolivia, Venezuela es un país sin antecedentes de separatismo. Que cuatro zulianos hablen pistoladas al respecto, no quiere decir que sea el sentir del pueblo zuliano, como tratan de hacer ver algunos chavistas.
2. Los puertos, puentes y aeropuertos son puntos estrátegicos en el plan de defensa nacional
Las declaraciones de cierto diputado indicando que hace falta controlar el puente sobre el lago (Rafael Urdaneta) para poder asegurar las batería antiaereas me hacen sentir vergüenza por su ignorancia en materia geopolítica. EEUU está demasiado comprometido militarmente en Irak y Afghanistan para siquiera considerar un ataque militar a Venezuela. De hecho, si los proyectos energéticos EEUU-Brasil prosperan, Venezuela pasará a un segundo o tercer plano como proveedor energético de EEUU. Esta ridícula paranoia me recuerda a los anuncios ante la INMINENTE invasión norteamericana del diputado Isea de hace ya 3 años. No puedo evitar preguntarme si será que nos ven cara de pendejo.
2. Los puertos eran nidos de contrabandistas y el narcotráfico
Lo curioso es que uno de los puertos con la peor reputación por ser un importante puente del narcotráfico es Puerto Cabello, el cual estaba hasta hace 3 meses bajo el control de un gobernador del chavismo. Este nunca ha sido investigado o imputado por ninguno de estos crímenes. Más curioso aún es el hecho de que las labores de seguridad y lucha contra el contrabando de todos los puertos y aeropuertos están bajo el control del SENIAT y de la Guardia Nacional, instituciones dependientes del gobierno central. Curioso que se acuse a los gobiernos regionales por la negligencia del gobierno nacional.
3. Las autoridades regionales han retado al poder nacional
La hegemonía parece ser la obsesión fundamental del gobierno. Ideas que persiguen solucionar los problemas de los ciudadanos (regulación de vehículos en zonas de alto tráfico y creación de canales de contraflujo, etc) han sido torpedeadas por un gobierno nacional que no ofrece alternativas de solución. No se trata de solucionar problemas, se trata del control del poder. Para qué? No lo sé. Las autoridades regionales deben contar con la libertad para responder a las necesidades de los ciudadanos que los eligieron, sin que ninguna autoridad nacional entorpezca esta en nombre de una soberanía que no está en cuestión.
4. Se trata de corresponsabilidad entre los gobiernos regionales y el gobierno nacional
Bueno, creo que ya indique en el punto 2 y 3 la incapacidad del gobierno nacional para atender sus responsabilidades. Sin embargo, vale la pena recordar como Chávez, luego de 10 años de gobierno, apenas recientemente ha descubierto la existencia de huecos en las calles de Caracas. Si las autoridades del gobierno central no se toman la molestia de cuidar las calles por las que circulan a diario, que pueden esperar las regiones remotas del país, por donde estas autoridades no se asoman ni una vez al año?
Si se trata de coordinación entre el gobierno central y regional, los diversos gobernadores opositores han manifestado su disposición a trabajar con el gobierno central, que sólo se ha limitado a desconocer y quitar atribuciones a estos gobiernos, no por el bien del país, sino para obtener la hegemonía del poder.
Parece que si el pueblo se equivoca al elegir a las autoridades regionales, Chávez, la "encarnación del pueblo", se atribuye la potestad de corregirle la plana.
Sin lugar a dudas, con Chávez manda el "pueblo"...
[1] http://www.constitucion.ve/documentos/ConstitucionRBV1999-ES.pdf
[2] http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/27323/la-toma-de-puertos-privara-de-millones-de-bs-a-las-gobernaciones/
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miércoles, 4 de marzo de 2009
Vox populi, vox dei?
Ojalá el problema de Venezuela se limitará a sacar a Chávez del poder. Pero no, el problema no es sólo Chávez. Es todo el sistema político. Es la sociedad. No se puede aspirar a tener líderes buenos cuando la sociedad de la que provienen está sumida en la estulticia y la frivolidad. Mientras la sociedad venezolana no se ponga las botas.
La culpa no es del ciego sino de quien le da el garrote. La pobreza y exclusión que fueron creciendo en los últimos 30 años han sido caldo de cultivo para este desastre en que estamos sumidos y para el que no veo pronta salida. Y mientras la miseria y la exclusión siguen igual que antes, tengo serias reservas de que las cosas mejoren. En cuanto a la capacidad de este gobierno para enderezar el rumbo en los cuatro años que le quedan y dejar atrás esos lastres de nuestra sociedad.
El ciudadano está cansado de la forma en que se maneja la política, pues más parece importar a los políticos salir en la TV que resolver los problemas del país. Es más importante la popularidad o el número de votos, o una cifra mágica (coeficiente de Gini, tasa de crecimiento macroeconómico, etc.) que la realidad de millones de venezolanos que siguen viviendo en la pobreza y sumidos en la violencia. Y de este pecado son culpables tanto el gobierno como la oposición.
Por ejemplo, parece que es más importante para el presidente hacer de vedette tele-evangelista y gastar una pequeña fortuna en cientos de horas de cadenas, discursos y programas de televisión, que trabajar para las personas que lo eligieron y que claman por seguridad, vivienda o una remuneración digna.
Porque como lo demuestran las protestas de trabajadores del Metro, de PDVSA y de las empresas de Guayana, las protestas contra la inseguridad, o las permanentes protestas frente al CONAVI, la promesa de luchar por el "Pueblo" no existe más allá de la retórica presidencial. Pura demagogia. Pura paja. Palabras vacías y promesas incumplidas.
Por otra parte, no puedo encontrar sino risible la mania ciega de convertir a Chávez, mediante la mágica transubstanciación del voto, en el "Pueblo". "Pueblo" no es más que una palabra que usa quien detenta el poder para imponer su voluntad. Esto no es distinto a cuando los reyes invocaban el derecho divino para hacer lo que les venía en gana. Y es que "Pueblo" son igualmente los que votan por Chávez como los que no lo hacen. "Pueblo" son igualmente el estudiante universitario, el obrero de la fábrica y la señora de alta sociedad.
Para tener una mejor idea de a donde pueden llevar estás ideas distorsionadas sobre "Pueblo", sólo falta echar un vistazo a la Alemania nazi para tener una idea de a donde llevan esas ideas de "Pueblo" que excluyen a los que no están de acuerdo. También podría aprovechar la oportunidad y aprender como el "Pueblo" alemán se equivocó. Porque ese es otro mito común: el "Pueblo" es infalible. El "Pueblo" no se equívoca. Supongo que esa supuesta infalibilidad del "Pueblo" debe ser un verdadero consuelo para los millones de alemanes disidentes enviados a campos de concentración, o los millones de alemanes sobrevivientes de la 2da Guerra Mundial que tuvieron que soportar años de miseria.
Y quizás no hace falta ir tan lejos para ver lo voluble que es la "voluntad popular": no fue acaso el "Pueblo" venezolano quien mediante el voto permitió durante más de 40 años permanecer a las "cúpulas podridas" de AD y Copei?
Es hora de olvidarse de esa idea abstracta de pueblo y empezar a reconocer en el venezolano que se encuentra en la acera del frente al conciudadano. A la persona que tiene tantos derechos y deberes como nosotros. A la persona de cuyo progreso depende no sólo su bienestar, sino el bienestar mío y del país. Es hora de que el voto deje de ser usado como coartada política y recupere su papel básico: herramienta que nos permite dirimir nuestros desacuerdos.
La culpa no es del ciego sino de quien le da el garrote. La pobreza y exclusión que fueron creciendo en los últimos 30 años han sido caldo de cultivo para este desastre en que estamos sumidos y para el que no veo pronta salida. Y mientras la miseria y la exclusión siguen igual que antes, tengo serias reservas de que las cosas mejoren. En cuanto a la capacidad de este gobierno para enderezar el rumbo en los cuatro años que le quedan y dejar atrás esos lastres de nuestra sociedad.
El ciudadano está cansado de la forma en que se maneja la política, pues más parece importar a los políticos salir en la TV que resolver los problemas del país. Es más importante la popularidad o el número de votos, o una cifra mágica (coeficiente de Gini, tasa de crecimiento macroeconómico, etc.) que la realidad de millones de venezolanos que siguen viviendo en la pobreza y sumidos en la violencia. Y de este pecado son culpables tanto el gobierno como la oposición.
Por ejemplo, parece que es más importante para el presidente hacer de vedette tele-evangelista y gastar una pequeña fortuna en cientos de horas de cadenas, discursos y programas de televisión, que trabajar para las personas que lo eligieron y que claman por seguridad, vivienda o una remuneración digna.
Porque como lo demuestran las protestas de trabajadores del Metro, de PDVSA y de las empresas de Guayana, las protestas contra la inseguridad, o las permanentes protestas frente al CONAVI, la promesa de luchar por el "Pueblo" no existe más allá de la retórica presidencial. Pura demagogia. Pura paja. Palabras vacías y promesas incumplidas.
Por otra parte, no puedo encontrar sino risible la mania ciega de convertir a Chávez, mediante la mágica transubstanciación del voto, en el "Pueblo". "Pueblo" no es más que una palabra que usa quien detenta el poder para imponer su voluntad. Esto no es distinto a cuando los reyes invocaban el derecho divino para hacer lo que les venía en gana. Y es que "Pueblo" son igualmente los que votan por Chávez como los que no lo hacen. "Pueblo" son igualmente el estudiante universitario, el obrero de la fábrica y la señora de alta sociedad.
Para tener una mejor idea de a donde pueden llevar estás ideas distorsionadas sobre "Pueblo", sólo falta echar un vistazo a la Alemania nazi para tener una idea de a donde llevan esas ideas de "Pueblo" que excluyen a los que no están de acuerdo. También podría aprovechar la oportunidad y aprender como el "Pueblo" alemán se equivocó. Porque ese es otro mito común: el "Pueblo" es infalible. El "Pueblo" no se equívoca. Supongo que esa supuesta infalibilidad del "Pueblo" debe ser un verdadero consuelo para los millones de alemanes disidentes enviados a campos de concentración, o los millones de alemanes sobrevivientes de la 2da Guerra Mundial que tuvieron que soportar años de miseria.
Y quizás no hace falta ir tan lejos para ver lo voluble que es la "voluntad popular": no fue acaso el "Pueblo" venezolano quien mediante el voto permitió durante más de 40 años permanecer a las "cúpulas podridas" de AD y Copei?
Es hora de olvidarse de esa idea abstracta de pueblo y empezar a reconocer en el venezolano que se encuentra en la acera del frente al conciudadano. A la persona que tiene tantos derechos y deberes como nosotros. A la persona de cuyo progreso depende no sólo su bienestar, sino el bienestar mío y del país. Es hora de que el voto deje de ser usado como coartada política y recupere su papel básico: herramienta que nos permite dirimir nuestros desacuerdos.
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lunes, 2 de marzo de 2009
espejismo del siglo XXI
Qué es el socialismo del siglo XXI? Es socialismo petrolero? Es la reedición del socialismo del siglo XX? Es la reinvindicación de las clases menos privilegiadas?
Si se mira más allá de la propaganda oficial, a la que siempre se debe mirar con escepticismo, se ven grandes contrastes entre lo que proclama la propaganda gubernamental y la realidad cotidiana del ciudadano.
En los medios oficiales, por ejemplo, se habla de que cada día se reduce el número de pobres. Se citan decenas de cifras e indicadores de bienestar o equidad social que han mejorado bajo este gobierno. Se habla de programas de salud, educación y alimentación que benefician a miles o millones de pobres. Promociones de bachilleres y profesionales son graduados por centenas en tiempo récord. Se habla de consejos comunales y empoderamiento del pueblo. Se habla de crecimiento económico e independencia tecnológica. Señalan obras como la línea 4 del metro y el puente Orinoquía. También dice que los logros no son más numerosos porque las clases adineradas - la oligarquía - entorpece el trabajo del gobierno por razones mezquinas y/o apátridas.
Por otra parte los medios críticos al gobierno - que han sido críticos con TODOS los gobiernos - hablan de otra realidad. Hablan de una inseguridad rampante. Hablan de corrupción en todos los niveles. Hablan de inflación. Señalan el fracaso de las cooperativas, empresas y proyectos estatales. Hablan de los malos negocios y regalos hechos por el gobierno en otros países.
Si nos olvidamos de las cifras y hechos arrojados por gobierno y oposición, la situación no luce especialmente mejor para los pobres. Las escuelas públicas siguen en un estado lamentable, a pesar de existir barrio adentro los hospitales siguen sumidos en la miseria y las condiciones laborales siguen siendo terribles. La inseguridad es pan nuestro de cada día y la deficiente respuesta de las autoridades - cuando la hay - termina con más frecuencia de la deseada en ajusticiamientos extrajudiciales o alguna otra injusticia.
En todo caso, poco pareciera importar estas cosas a los electores que dan su voto a Chávez. Poco importa que los hospitales no funcionen, que la oferta de mercal sea insuficiente o que la mayoría de las escuelas públicas sigan tan mal como hace 10 años. Poco importa que la pobreza y la necesidad siga siendo el pan nuestro de cada día. Lo que importa es que ellos se benefician de los módulos de Barrio Adentro, de Mercal y de las misiones educativas. Lo que importa es que Chávez habla de ellos. Lo que importa es que ellos se sienten, luego de mucho tiempo, incluidos.
Mi preocupación, preocupación que creo compartir con otros venezolanos, es que este modelo que parece calar en las clases desfavorecidas no es sustentable. Me preocupa que este socialismo del siglo XXI no es más que una solución temporal de los problemas sociales, que sólo es sustentable con altos precios petroleros.
Que pasará entonces cuando no se pueda financiar ese gasto social? Esos millones de personas descubrirán entonces que están en medio del desierto, y que ese oasis que era el socialismo del siglo XXI - o socialismo petrolero si prefieren - se desvanecerá como un espejismo. Un espejismo del siglo XXI.
Una vez evaporado este espejismo, será hora de dejar de soñar con imposibles y empezar a trabajar sobre lo real, pero sin dejar de lado la ética al momento de tomar decisiones políticas y económicas. Me gustaría pensar que aún sin altos precios del petróleo, es posible lograr la mejora de las condiciones de vida del venezolano. Mientras más pronto se empiecen a sumar voluntades para esa ardua tarea, más posibilidades habrá de superar los retos que enfrentamos como nación.
Si se mira más allá de la propaganda oficial, a la que siempre se debe mirar con escepticismo, se ven grandes contrastes entre lo que proclama la propaganda gubernamental y la realidad cotidiana del ciudadano.
En los medios oficiales, por ejemplo, se habla de que cada día se reduce el número de pobres. Se citan decenas de cifras e indicadores de bienestar o equidad social que han mejorado bajo este gobierno. Se habla de programas de salud, educación y alimentación que benefician a miles o millones de pobres. Promociones de bachilleres y profesionales son graduados por centenas en tiempo récord. Se habla de consejos comunales y empoderamiento del pueblo. Se habla de crecimiento económico e independencia tecnológica. Señalan obras como la línea 4 del metro y el puente Orinoquía. También dice que los logros no son más numerosos porque las clases adineradas - la oligarquía - entorpece el trabajo del gobierno por razones mezquinas y/o apátridas.
Por otra parte los medios críticos al gobierno - que han sido críticos con TODOS los gobiernos - hablan de otra realidad. Hablan de una inseguridad rampante. Hablan de corrupción en todos los niveles. Hablan de inflación. Señalan el fracaso de las cooperativas, empresas y proyectos estatales. Hablan de los malos negocios y regalos hechos por el gobierno en otros países.
Si nos olvidamos de las cifras y hechos arrojados por gobierno y oposición, la situación no luce especialmente mejor para los pobres. Las escuelas públicas siguen en un estado lamentable, a pesar de existir barrio adentro los hospitales siguen sumidos en la miseria y las condiciones laborales siguen siendo terribles. La inseguridad es pan nuestro de cada día y la deficiente respuesta de las autoridades - cuando la hay - termina con más frecuencia de la deseada en ajusticiamientos extrajudiciales o alguna otra injusticia.
En todo caso, poco pareciera importar estas cosas a los electores que dan su voto a Chávez. Poco importa que los hospitales no funcionen, que la oferta de mercal sea insuficiente o que la mayoría de las escuelas públicas sigan tan mal como hace 10 años. Poco importa que la pobreza y la necesidad siga siendo el pan nuestro de cada día. Lo que importa es que ellos se benefician de los módulos de Barrio Adentro, de Mercal y de las misiones educativas. Lo que importa es que Chávez habla de ellos. Lo que importa es que ellos se sienten, luego de mucho tiempo, incluidos.
Mi preocupación, preocupación que creo compartir con otros venezolanos, es que este modelo que parece calar en las clases desfavorecidas no es sustentable. Me preocupa que este socialismo del siglo XXI no es más que una solución temporal de los problemas sociales, que sólo es sustentable con altos precios petroleros.
Que pasará entonces cuando no se pueda financiar ese gasto social? Esos millones de personas descubrirán entonces que están en medio del desierto, y que ese oasis que era el socialismo del siglo XXI - o socialismo petrolero si prefieren - se desvanecerá como un espejismo. Un espejismo del siglo XXI.
Una vez evaporado este espejismo, será hora de dejar de soñar con imposibles y empezar a trabajar sobre lo real, pero sin dejar de lado la ética al momento de tomar decisiones políticas y económicas. Me gustaría pensar que aún sin altos precios del petróleo, es posible lograr la mejora de las condiciones de vida del venezolano. Mientras más pronto se empiecen a sumar voluntades para esa ardua tarea, más posibilidades habrá de superar los retos que enfrentamos como nación.
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domingo, 22 de febrero de 2009
El dueño del circo
No hay que hablar con el payaso, sino con el dueño del circo. El problema es identificar quién es el dueño del circo. Porque el dueño del circo, aunque lo parezca, no es Chávez. Él, aunque se vista como el dueño, no es más que el payaso del circo. El dueño del circo son los millones de personas que votan por él.
Entonces hay que olvidarse de andar peleando, reclamando o discutiendo con el payaso. No hacerle caso a las maromas, chistes malos o tonterias que haga o diga. Si, si. Sé que el payaso abre las jaulas de los leones, arroja ratones a los elefantes, le quita la red de seguridad a los acróbatas y le corta la cuerda al equilibrista. Sé que no es fácil ignorar al payaso. Es más fácil decirlo que hacerlo, porque el payaso es ruidoso, irritante y está todo el día encima de uno gritando y armando un alboroto. Pero mientras te dejas distraer por el payaso, el dueño del circo se te va y pierdes la oportunidad de convencerlo de que el payaso es un peligro.
No hay que hablar con el payaso, sino con el dueño del circo. Mientras los políticos no se den cuenta de quién es el verdadero dueño del circo no vamos a ir a ninguna parte.
Entonces hay que olvidarse de andar peleando, reclamando o discutiendo con el payaso. No hacerle caso a las maromas, chistes malos o tonterias que haga o diga. Si, si. Sé que el payaso abre las jaulas de los leones, arroja ratones a los elefantes, le quita la red de seguridad a los acróbatas y le corta la cuerda al equilibrista. Sé que no es fácil ignorar al payaso. Es más fácil decirlo que hacerlo, porque el payaso es ruidoso, irritante y está todo el día encima de uno gritando y armando un alboroto. Pero mientras te dejas distraer por el payaso, el dueño del circo se te va y pierdes la oportunidad de convencerlo de que el payaso es un peligro.
No hay que hablar con el payaso, sino con el dueño del circo. Mientras los políticos no se den cuenta de quién es el verdadero dueño del circo no vamos a ir a ninguna parte.
jueves, 19 de febrero de 2009
La democracia y sus quimeras
Me he topado, como por casualidad, con un pequeño libro editado por el Fondo de Cultura Económica de México titulado "la democracia y sus quimeras". Consiste en una transcripción de 4 conversaciones entre Rossana Fuentes-Berain y Gerardo Laveaga. Ella es directora de Foreign Affairs y él es profesor del ITAM. Laveaga tiene una visión bastante pesimista de la democracia (ella dice que inspirada en Hobbes), definiéndola como la lucha institucionalizada por el poder. En esta lucha siempre terminará beneficiado el más poderoso, que en países como Venezuela siempre es algún grupo de las clases más favorecidas.
En medio de la discusión hace una breve mención del caso de Venezuela y, basado en el resto de su intervención, creo se podrían interpretar estos últimos 10 años como un proceso de ajuste en el que el poder se redistribuye. Eso es lo que creo que sienten las personas que apoyan a Chávez. Sienten que Chávez los representa y habla por ellos. Que las clases menos favorecidas se sientan apoderados no es malo. Lo malo es que luego de 10 años ese poder no se encuentra en sus manos, sino en las de un caudillo que no tiene mayor idea de como hacer que ese poder llegue a los ciudadanos que hasta ahora han sido desatendidos.
Hasta ahora el intento más claro de transferencia de poder han sido los consejos comunales. La idea no es mala, pero como muchas de las buenas ideas del gobierno, ha sido pésimamente implementada. El principal problema es que no se ha dado la capacitación a los ciudadanos para trabajar dentro de ese sistema. Otro problema es que en medio de la polarización han sido politizados por unos y demonizados por otros, enturbiando una idea que podría funcionar a largo plazo.
No sé si existe una iniciativa de parte de la oposición para contribuir con los consejos comunales, pero sería genial que se abocaran a asesorar y ayudar a la formación de los consejos comunales. Quizás de esa forma puedan convertirse en verdaderos centros donde el ciudadano pueda ejercer el poder de forma racional y eficaz.
En medio de la discusión hace una breve mención del caso de Venezuela y, basado en el resto de su intervención, creo se podrían interpretar estos últimos 10 años como un proceso de ajuste en el que el poder se redistribuye. Eso es lo que creo que sienten las personas que apoyan a Chávez. Sienten que Chávez los representa y habla por ellos. Que las clases menos favorecidas se sientan apoderados no es malo. Lo malo es que luego de 10 años ese poder no se encuentra en sus manos, sino en las de un caudillo que no tiene mayor idea de como hacer que ese poder llegue a los ciudadanos que hasta ahora han sido desatendidos.
Hasta ahora el intento más claro de transferencia de poder han sido los consejos comunales. La idea no es mala, pero como muchas de las buenas ideas del gobierno, ha sido pésimamente implementada. El principal problema es que no se ha dado la capacitación a los ciudadanos para trabajar dentro de ese sistema. Otro problema es que en medio de la polarización han sido politizados por unos y demonizados por otros, enturbiando una idea que podría funcionar a largo plazo.
No sé si existe una iniciativa de parte de la oposición para contribuir con los consejos comunales, pero sería genial que se abocaran a asesorar y ayudar a la formación de los consejos comunales. Quizás de esa forma puedan convertirse en verdaderos centros donde el ciudadano pueda ejercer el poder de forma racional y eficaz.
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