- Esto no es una revolución. Como dice Vladimir Villegas: "(Chávez) Ganó las elecciones, no ganó una guerra ni llegó al poder por un golpe de Estado. Eso no debería olvidarlo nadie en nuestro país, empezando por el propio Jefe del Estado. "
- Es una cleptocracia populista. El dinero se lo llevan los Cabello, los Chacón, los Ramírez, los Flores y las demás familias bien conectadas dentro del gobierno chavista, mientras que los pobres sólo reciben limosnas en época electoral.
- El país no necesita un "líder" que cambie al mundo. Necesitamos a un presidente que haga más y hable menos, uno que se preocupe por acabar con la pobreza y no con el imperio.
- El ejército no es chavista; el Mindefensa no es quien manda. El ministro no es la voz del sentir del ejército. Así como el país se divide en chavistas y opositores, lo mismo sucede dentro del ejército. No hay que preocuparse: esto no va a terminar en una guerra civil, porque esto no es una revolución. Chávez se irá y el mundo y Venezuela seguirán girando.
- La oposición no sólo remplazará al presidente, sino que reemplazará a TODO un sistema disfuncional. La oposición no tiene una figura carismática para luchar de tú a tú con Chávez, pero tampoco hace falta. Los chavistas quieren a Chávez, pero odian la incompetencia de sus burócratas. Es necesario enfatizar que no se quitará a Chávez para reemplazarlo por alguien menos popular (cosa difícil de digerir para muchos), sino se cambiará un sistema lleno de gente incompetente (ministros, viceministros, etc) por uno que si puede lograr resultados en la lucha contra la pobreza, la inseguridad y la marginalidad.
- No hace falta constituyente. Aunque la Fiscalía, la Defensoría y la Contraloría pueden convertirse en una piedra en el zapato, son el TSJ , el CNE y la Asamblea las piezas claves en la política nacional con las que el chavismo puede hacer más daño. No obstante, todo puede mejorar tomando en cuenta que las próximas elecciones de Asamblea son en 2014. En cuanto al TSJ y los demás poderes, podrían investigarse los procesos de nombramientos de los magistrados, de quienes se afirma que no cuentan con las credenciales para ocupar esos cargos. Ese sería un mecanismo expedito para solucionar el problema.
- El chavismo no va a desaparecer. Pasará a actuar como oposición. Es evidente que este gobierno lleno de conspiradores, resentidos, cleptocratas y presuntos narcotraficantes va a torpedear los esfuerzos de cualquier gobierno opositor, como se vió en Miranda y Gran Caracas. Pero los rusos también juegan! Dependerá de la oposición - una vez en el poder - hacer movimientos y cortar las jugadas del chavismo para evitar su caida.
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viernes, 27 de enero de 2012
viernes, 4 de marzo de 2011
Precandidatos
Ya se ha iniciado la discusión sobre las primarias para elegir al candidato presidencial para las elecciones de 2012, acompañada de las naturales críticas y discusiones sobre los méritos y defectos de los posibles candidatos.
Álvarez Paz, Ledezma y Pérez Vivas ya han lanzado sus sombreros al ruedo, pero no son los únicos nombres que suenan como candidateables. Los gobernadores de oposición Salas Feo (Carabobo), Pablo Pérez (Zulia), Capriles Radonski (Miranda) y Falcón (Lara) son candidatos naturales, dada la relativa relevancia de su cargo. Otros nombres que suenan son los de los diputados Enrique Mendoza, María Corina Machado y Julio Borges, así como el del dirigente político Manuel Rosales.
Todos estos tienen sus detractores y promotores. Igualmente tienen sus méritos y fallos. Hombres como Mendoza, Alvarez Paz, Pérez Vivas y Ledezma traen consigo un extenso currículo político y experiencia en la administración pública, pero sus vínculos con el pasado político (la mal llamada IV) pueden pasarle factura.
Rosales y Salas Feo también traen consigo experiencia en la administración pública, pero el primero está en el exilio y el segundo, junto con su padre, no han logrado expandir su proyecto político más allá de las fronteras de su estado.
Borges, parece haber declinado sus intenciones de ser candidato presidencial en favor de Capriles Radonski, lo que parece razonable al contar Capriles con una imagen más agradable.
En cuanto a Pablo Pérez y Machado, la inexperiencia juega en su contra. Él apenas está en su primera gestión en un cargo electo y tiene apenas dos años en el cargo; ella no tiene más que dos meses en la AN.
Descartando a estos candidatos antes mencionados, sea por tener un pasado "cuartorepublicano" (Álvarez Paz, Ledezma, Mendoza, Pérez Vivas), escasa experiencia (Machado, Pablo Pérez) o por otros motivos (Borges, Salas Feo, Rosales), quedan dos candidatos: Capriles Radonski y Falcón.
Ambos candidatos tienen experiencia en la administración pública, primero como alcaldes y luego como Gobernadores, están dentro de partidos con un pasado relativamente limpio (PPT y PJ) y hasta ahora parecen contar con una hoja de servicio limpia. No obstante, ambos tienen sus defectos.
En el caso de Falcón, atenta contra él su pasado reciente como miembro del PSUV y el caso Arias Cárdenas. Todavía dentro de la oposición predomina una desconfianza natural hacia las personas que apoyaron en algún momento al gobierno. No obstante, esto podría ser una ventaja, pues podría hacer pensar a las personas que es el candidato que podría ganar los votos de chavistas descontentos y los indecisos.
En el caso de Capriles Radonski el problema es la amenaza latente de una inhabilitación política. Desde hace algún tiempo circulan en medios pro-gobierno informaciones que cuestionan la transparencia de la gestión de Capriles Radonski desde sus días como alcalde del municipio Baruta. Parece sospechoso que el gobierno no haya usado estas denuncias para atacar a Capriles Radonski hasta ahora. Existe la posibilidad de que el gobierno espere el momento indicado - como sucedió con Rosales - para dar la orden al Contralor o la Fiscal para que actúen en su contra.
Todavía es muy temprano para saber quien será el triunfador de las primarias de la oposición. Lo que si está claro es que este candidato no sólo debe ser una persona que resulte agradable al electorado y con experiencia en la administración pública, sino también capaz de superar la campaña de guerra sucia que desatará el gobierno desde todos los flancos para ridiculizar, minimizar y enlodar el nombre del candidato de la oposición.
Álvarez Paz, Ledezma y Pérez Vivas ya han lanzado sus sombreros al ruedo, pero no son los únicos nombres que suenan como candidateables. Los gobernadores de oposición Salas Feo (Carabobo), Pablo Pérez (Zulia), Capriles Radonski (Miranda) y Falcón (Lara) son candidatos naturales, dada la relativa relevancia de su cargo. Otros nombres que suenan son los de los diputados Enrique Mendoza, María Corina Machado y Julio Borges, así como el del dirigente político Manuel Rosales.
Todos estos tienen sus detractores y promotores. Igualmente tienen sus méritos y fallos. Hombres como Mendoza, Alvarez Paz, Pérez Vivas y Ledezma traen consigo un extenso currículo político y experiencia en la administración pública, pero sus vínculos con el pasado político (la mal llamada IV) pueden pasarle factura.
Rosales y Salas Feo también traen consigo experiencia en la administración pública, pero el primero está en el exilio y el segundo, junto con su padre, no han logrado expandir su proyecto político más allá de las fronteras de su estado.
Borges, parece haber declinado sus intenciones de ser candidato presidencial en favor de Capriles Radonski, lo que parece razonable al contar Capriles con una imagen más agradable.
En cuanto a Pablo Pérez y Machado, la inexperiencia juega en su contra. Él apenas está en su primera gestión en un cargo electo y tiene apenas dos años en el cargo; ella no tiene más que dos meses en la AN.
Descartando a estos candidatos antes mencionados, sea por tener un pasado "cuartorepublicano" (Álvarez Paz, Ledezma, Mendoza, Pérez Vivas), escasa experiencia (Machado, Pablo Pérez) o por otros motivos (Borges, Salas Feo, Rosales), quedan dos candidatos: Capriles Radonski y Falcón.
Ambos candidatos tienen experiencia en la administración pública, primero como alcaldes y luego como Gobernadores, están dentro de partidos con un pasado relativamente limpio (PPT y PJ) y hasta ahora parecen contar con una hoja de servicio limpia. No obstante, ambos tienen sus defectos.
En el caso de Falcón, atenta contra él su pasado reciente como miembro del PSUV y el caso Arias Cárdenas. Todavía dentro de la oposición predomina una desconfianza natural hacia las personas que apoyaron en algún momento al gobierno. No obstante, esto podría ser una ventaja, pues podría hacer pensar a las personas que es el candidato que podría ganar los votos de chavistas descontentos y los indecisos.
En el caso de Capriles Radonski el problema es la amenaza latente de una inhabilitación política. Desde hace algún tiempo circulan en medios pro-gobierno informaciones que cuestionan la transparencia de la gestión de Capriles Radonski desde sus días como alcalde del municipio Baruta. Parece sospechoso que el gobierno no haya usado estas denuncias para atacar a Capriles Radonski hasta ahora. Existe la posibilidad de que el gobierno espere el momento indicado - como sucedió con Rosales - para dar la orden al Contralor o la Fiscal para que actúen en su contra.
Todavía es muy temprano para saber quien será el triunfador de las primarias de la oposición. Lo que si está claro es que este candidato no sólo debe ser una persona que resulte agradable al electorado y con experiencia en la administración pública, sino también capaz de superar la campaña de guerra sucia que desatará el gobierno desde todos los flancos para ridiculizar, minimizar y enlodar el nombre del candidato de la oposición.
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jueves, 29 de octubre de 2009
elecciones legislativas
Si, si. Puede resultar desagradable toda la disputa que sucede en la oposición en torno a la selección de los candidatos para las elecciones legislativas. Que la mesa unitaria es cualquier cosa menos unitaria. Que se debe recurrir a primarias. Que la selección de los candidatos no puede ser dejado en manos de un cogollo. Que no podemos regresar a las prácticas de la cuarta república, etc.
Entiendo que haya desencanto con todo esto. No es lo perfecto, pero el asunto es que lo perfecto no puede ser enemigo de lo bueno. No se puede olvidar que el conflicto no es entre democratas, sino entre el autoritarismo revolucionario y la democracia.
Qué hay de bueno en todo esto? Con suerte, un grupo de candidatos en torno a los cuales la oposición pueda reunirse. No niego que se corre el riesgo de llegar en un futuro a una situación de agotamiento de este trabajo de consenso, como sucede hoy en día con la Concertación en Chile, pero creo que ese es un problema cuya solución ya procuran algunos actores políticos.
Confío en que el movimiento popular que se reúne en torno a la figura de Leopoldo López - quien confieso me resulta más tolerable en esta época en que no puede aspirar a ningún cargo político - promete una alternativa saludable que renovará la política nacional en la próxima década.
Creo que se debe dar tiempo a los partidos y actores políticos para llegar a una solución. La democracia es compromiso, es consenso. Y para llegar allí, es necesario negociar. Esto puede tomar su tiempo, pero la necesidad hará que se llegué a una solución.
Quizás la solución no sea la más bonita de todas, pero sin lugar a dudas será mejor que la alternativa: un gobierno conflictivo que invierte más en armamento que en la educación o en la salud del pueblo; un gobierno que financia gobiernos extranjeros mientras nuestros gobiernos regionales regatean un incremento en su presupuesto. El chavismo es, en todo caso, la minoría más grande del país. No se puede permitir que esta minoría imponga su voluntad sobre todo el mundo.
Entiendo que haya desencanto con todo esto. No es lo perfecto, pero el asunto es que lo perfecto no puede ser enemigo de lo bueno. No se puede olvidar que el conflicto no es entre democratas, sino entre el autoritarismo revolucionario y la democracia.
Qué hay de bueno en todo esto? Con suerte, un grupo de candidatos en torno a los cuales la oposición pueda reunirse. No niego que se corre el riesgo de llegar en un futuro a una situación de agotamiento de este trabajo de consenso, como sucede hoy en día con la Concertación en Chile, pero creo que ese es un problema cuya solución ya procuran algunos actores políticos.
Confío en que el movimiento popular que se reúne en torno a la figura de Leopoldo López - quien confieso me resulta más tolerable en esta época en que no puede aspirar a ningún cargo político - promete una alternativa saludable que renovará la política nacional en la próxima década.
Creo que se debe dar tiempo a los partidos y actores políticos para llegar a una solución. La democracia es compromiso, es consenso. Y para llegar allí, es necesario negociar. Esto puede tomar su tiempo, pero la necesidad hará que se llegué a una solución.
Quizás la solución no sea la más bonita de todas, pero sin lugar a dudas será mejor que la alternativa: un gobierno conflictivo que invierte más en armamento que en la educación o en la salud del pueblo; un gobierno que financia gobiernos extranjeros mientras nuestros gobiernos regionales regatean un incremento en su presupuesto. El chavismo es, en todo caso, la minoría más grande del país. No se puede permitir que esta minoría imponga su voluntad sobre todo el mundo.
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viernes, 5 de junio de 2009
el chavismo es necesario?
Las causas que dieron origen al chavismo siguen presentes luego de diez años: pobreza, exclusión e incapacidad del gobierno para responder a las demandas de educación, salud y seguridad de la población.
El chavismo es un movimiento populista que nace como respuesta al incipiente elitismo que se originaba durante las décadas de los 80 y 90 producto de la distribución desequilibrada de los recursos de la renta petrolera. El chavismo no es otra cosa que una necesidad de la sociedad para responder a una percepción - real o imaginaria - de que el sistema político y social del país estaba en decadencia.
El problema no es la existencia del chavismo. El chavismo es un mecanismo que ha permitido a los grupos excluidos de los estratos sociales mas desfavorecidos expresarse y defender sus intereses. El problema es que esta vía de expresión no ha permitido - más allá de lo que diga la propaganda gubernamental - responder a las necesidades reales de este sector de la población.
En lugar de dedicarse a mejorar las condiciones de hospitales y escuelas públicas, de reducir la excesiva burocracia, luchar contra la corrupción o humanizar los cuerpos de seguridad del estado, ha desperdiciado los últimos 10 años en innecesarias confrontaciones políticas y en el establecimiento de un proyecto político internacional que no resuelve nuestros problemas.
Entiendo la tentación de hacer tábula rasa con la política nacional, el deseo de refundar un nuevo sistema político, un nuevo país, ignorando las lecciones que debemos aprender. Porque el chavismo es una realidad que no desaparecerá de la noche a la mañana, así como no se pueden borrar los cuarenta años de democracia previos.
Partiendo de esta realidad, es necesario que el chavismo se convierta en un movimiento político efectivo, no efectista. Un movimiento que responda a las necesidades reales de la población y no a necesidades creadas por sus líderes. Porque el chavismo que existe hoy en día no es de ninguna utilidad a nadie salvo a las nuevas élites que disfrutan de las mieles del poder. Es necesario que el chavismo que realmente representa las necesidades de la población dé un paso al frente y deje a un lado a los grupos con ambiciones hegemónicas que pretenden negar los derechos de la otra mitad del país.
Así mismo, es necesario que la oposición madure, que desarrolle una visión política propia, que sea más que una emulación del chavismo. Una visión de país que permita la elaboración de una propuesta que responda a las demandas de la población.
La política no puede limitarse a una competencia en la que unos se conforman con ser menos malos que la competencia. Debe ser una lucha por tratar de llevar las mejores ideas - y personas - a las posiciones de liderazgo de nuestro país.
El chavismo es un movimiento populista que nace como respuesta al incipiente elitismo que se originaba durante las décadas de los 80 y 90 producto de la distribución desequilibrada de los recursos de la renta petrolera. El chavismo no es otra cosa que una necesidad de la sociedad para responder a una percepción - real o imaginaria - de que el sistema político y social del país estaba en decadencia.
El problema no es la existencia del chavismo. El chavismo es un mecanismo que ha permitido a los grupos excluidos de los estratos sociales mas desfavorecidos expresarse y defender sus intereses. El problema es que esta vía de expresión no ha permitido - más allá de lo que diga la propaganda gubernamental - responder a las necesidades reales de este sector de la población.
En lugar de dedicarse a mejorar las condiciones de hospitales y escuelas públicas, de reducir la excesiva burocracia, luchar contra la corrupción o humanizar los cuerpos de seguridad del estado, ha desperdiciado los últimos 10 años en innecesarias confrontaciones políticas y en el establecimiento de un proyecto político internacional que no resuelve nuestros problemas.
Entiendo la tentación de hacer tábula rasa con la política nacional, el deseo de refundar un nuevo sistema político, un nuevo país, ignorando las lecciones que debemos aprender. Porque el chavismo es una realidad que no desaparecerá de la noche a la mañana, así como no se pueden borrar los cuarenta años de democracia previos.
Partiendo de esta realidad, es necesario que el chavismo se convierta en un movimiento político efectivo, no efectista. Un movimiento que responda a las necesidades reales de la población y no a necesidades creadas por sus líderes. Porque el chavismo que existe hoy en día no es de ninguna utilidad a nadie salvo a las nuevas élites que disfrutan de las mieles del poder. Es necesario que el chavismo que realmente representa las necesidades de la población dé un paso al frente y deje a un lado a los grupos con ambiciones hegemónicas que pretenden negar los derechos de la otra mitad del país.
Así mismo, es necesario que la oposición madure, que desarrolle una visión política propia, que sea más que una emulación del chavismo. Una visión de país que permita la elaboración de una propuesta que responda a las demandas de la población.
La política no puede limitarse a una competencia en la que unos se conforman con ser menos malos que la competencia. Debe ser una lucha por tratar de llevar las mejores ideas - y personas - a las posiciones de liderazgo de nuestro país.
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martes, 3 de marzo de 2009
La falsa enfermedad de la oposición.
No puede menos que resultarme curioso que mientras desarrollo las ideas que expondré a continuación encuentro semejanzas, aunque sólo algunas, con lo expuesto por Carlos Blanco en:
http://www.tiempodepalabra.com/#sec=tiempo_de_palabra&s=8&a=106
Escuchamos con frecuencia que la oposición venezolana carece de un líder que unifique las propuestas, una personalidad fuerte que resuelva las diferencias con un puñetazo en la mesa, en pocas palabras, un caudillo.
Un principio distanciado de la tradicional medicina alopática dice “la enfermedad es la cura.” Sentencia que entre otras cosas funciona como llave paradójica ante la lucha exagerada que emprendemos contra los males que aquejan al cuerpo, que en ocasiones puede resultar más peligrosa que la misma enfermedad. Promueve una posición más reflexiva ante el padecimiento, su sentido y razón de ser.
Habríamos de empezar a considerar la carencia de liderazgo autocrático en la oposición una ventaja sustancial y no una debilidad, y utilizar esta oportunidad para canalizar un modo distinto de construir el debate político, una vía menos mesiánica y paternalista de entender la dirigencia, antes que empeñarnos por conseguir un nuevo caudillo anti-Chávez. Tenemos, como parte de la oposición, una oportunidad invaluable para añadirle madurez y color a la política venezolana, promoviendo una nueva manera de diálogo en nuestra sociedad.
Este exagerado apego a un salvador, además, es un profundo símil del modo de funcionamiento mental y afectivo venezolano; pero aunque nos cueste creerlo, no hace falta un super-padre-salvador que nos rescate de nuestra difícil situación, nos bastamos nosotros mismos y nuestro trabajo como iguales para ir alcanzando los objetivos que la sociedad venezolana requiere, para vivir con dignidad y en bienestar.
La carencia de un caudillo es una oportunidad y una ventaja. En su lugar tenemos un difícil camino que recorrer juntos y la demandante necesidad de desarrollarnos y madurar políticamente como colectivo.
http://www.tiempodepalabra.com/#sec=tiempo_de_palabra&s=8&a=106
Escuchamos con frecuencia que la oposición venezolana carece de un líder que unifique las propuestas, una personalidad fuerte que resuelva las diferencias con un puñetazo en la mesa, en pocas palabras, un caudillo.
Un principio distanciado de la tradicional medicina alopática dice “la enfermedad es la cura.” Sentencia que entre otras cosas funciona como llave paradójica ante la lucha exagerada que emprendemos contra los males que aquejan al cuerpo, que en ocasiones puede resultar más peligrosa que la misma enfermedad. Promueve una posición más reflexiva ante el padecimiento, su sentido y razón de ser.
Habríamos de empezar a considerar la carencia de liderazgo autocrático en la oposición una ventaja sustancial y no una debilidad, y utilizar esta oportunidad para canalizar un modo distinto de construir el debate político, una vía menos mesiánica y paternalista de entender la dirigencia, antes que empeñarnos por conseguir un nuevo caudillo anti-Chávez. Tenemos, como parte de la oposición, una oportunidad invaluable para añadirle madurez y color a la política venezolana, promoviendo una nueva manera de diálogo en nuestra sociedad.
Este exagerado apego a un salvador, además, es un profundo símil del modo de funcionamiento mental y afectivo venezolano; pero aunque nos cueste creerlo, no hace falta un super-padre-salvador que nos rescate de nuestra difícil situación, nos bastamos nosotros mismos y nuestro trabajo como iguales para ir alcanzando los objetivos que la sociedad venezolana requiere, para vivir con dignidad y en bienestar.
La carencia de un caudillo es una oportunidad y una ventaja. En su lugar tenemos un difícil camino que recorrer juntos y la demandante necesidad de desarrollarnos y madurar políticamente como colectivo.
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jueves, 26 de febrero de 2009
Cuál oposición?
Hasta ahora la oposición a Chávez se ha movido entre dos polos: uno formado por aquellos que ven al gobierno como una dictadura y aquellos que lo ven como un régimen democrático pero autoritario. Basados en esas visiones, cada polo plantea soluciones distintas al problema.
Los primeros tratan de desenmascarar al gobierno y sus prácticas e intenciones dictatoriales, mientras que tratan de alimentar el espíritu insurreccional de los ciudadanos. Estos alegan que todo el sistema electoral es una farsa y que el CNE cohonesta el fraude. También afirman que Chávez no entregará el poder si pierde unas elecciones. No hace falta más que ver que el ex-presidente del CNE fue a los pocos meses de terminar su gestión nombrado Vice-Presidente, y que se ha hecho todo lo posible por sabotear las gestiones recién iniciadas en la región capital y Táchira.
Los segundos creen que la salida es electoral. Indican que no se puede negar que millones de personas apoyan al gobierno y que aunque se trata de una lucha desigual contra un gobierno que usa ilegalmente los recursos del estado, la única salida es convencer a los venezolanos de que ellos son la mejor alternativa. Como argumento de peso señalan que la oposición logró ganar importantes gobernaciones y alcaldías el año pasado, y que se debe seguir luchando para hacer que la oposición sea mayoría. Mientras tanto, no se oye a este grupo hablando de presos políticos, violación de derechos humanos ni luchan de forma eficaz por elecciones limpias y justas.
Ambas facciones tienen sus méritos y defectos. Con los primeros concuerdo en su lucha en defensa de los presos políticos, la discriminación política y su exigencia de elecciones limpias. No obstante no creo que uno pueda decretar o convocar una insurrección popular. Esta ocurre o no ocurre. Y en este momento el país está embriagado por el festín petrolero, completamente obnubilado e indiferente a las miserias de los exiliados, presos y perseguidos políticos. Otro punto débil es su visión inmediatista: aunque es imprescindible salir de Chávez tan pronto como sea posible, no podemos dar un salto al vacío como ocurrió el 11 de abril de 2002.
Por otro lado los que creen en la salida democrática tienen razón en algo: Chávez cuenta con un apoyo popular que no se debe ignorar. Los votos del chavismo son de Chávez. Poco importa se los ha ganado por medio de su trabajo o con cuentos chinos, esos votos son de él. Así como se critica a Chávez por darle la espalda a la mitad del país, no se puede dar la espalda a esos millones que apoyan al chavismo. La única forma de evitar una confrontación violenta en el país es dirimir las diferencias políticas mediante el voto.
Pero, es posible para la oposición lograr esa mayoría? De quién son los votos de la oposición? Pues parece que también son de Chávez. Por qué la mayoría no vota por Primero Justicia o Un Nuevo Tiempo, muchos menos por Rosales o Borges. No dudo que haya gente que si lo haga, pero no son la mayoría. La mayoría vota contra Chavéz.
En On Democracy, Dahl describe como nace el sistema de partidos nacionales en EEUU. Describe como durante la presidencia de John Adams, Jefferson y Madison concluyeron que la única manera de derrotar las políticas federalistas del presidente Adams era, no a través de la oposición en el congreso y en el gabinete, sino sacando a Adams de la presidencia. A tal fin crearon una maquinaria electoral (partido político) organizado hasta el último precinto para poder movilizar y mantener activos a sus partidarios. Ese trabajo les tomó diez años. Es natural que ese trabajo nace de la convocatoria de gente con intereses comunes, en su caso la lucha contra el federalismo.
Por nuestra parte, la oposición en esto diez años no se ha puesto de acuerdo, no se ha organizado, no ha generado propuestas, no se ha avanzado. La oposición sigue desorientada y se sigue preguntando: que hacemos ahora?
Apenas ahora, luego de 10 años es que empieza a plantearse la necesidad de crear una alternativa creíble que se oponga al chavismo. Y nunca falta un charlatán que diga que no hace falta un proyecto de país porque aquí los adecos ganaban elecciones sin ningún plan - Petkoff dixit.
Qué hacer como ciudadanos? Seguir el ejemplo de los estudiantes. Los estudiantes van bien encaminados. Se han empezado a organizar por su cuenta y a buscar ganarse el respeto y la confianza de las clases menos favorecidas.
Los ciudadanos opositores deben olvidarse de que de los partidos surgirá un salvador. Deben organizarse y luchar por elecciones limpias y transparentes. Deben organizarse y empezar a informarse y apoyar la causa de los perseguidos políticos. Deben amparar a todos aquellos que son abandonados por el estado o la sociedad. Deben luchar por mejorar la democracia.
Es hora de olvidarse de Chávez y reconocer a esos millones de venezolanos que viven en la pobreza. Es hora de empezar a buscar soluciones que permitan alcanzar el deseo común de igualdad y bienestar social entre los venezolanos.
Los primeros tratan de desenmascarar al gobierno y sus prácticas e intenciones dictatoriales, mientras que tratan de alimentar el espíritu insurreccional de los ciudadanos. Estos alegan que todo el sistema electoral es una farsa y que el CNE cohonesta el fraude. También afirman que Chávez no entregará el poder si pierde unas elecciones. No hace falta más que ver que el ex-presidente del CNE fue a los pocos meses de terminar su gestión nombrado Vice-Presidente, y que se ha hecho todo lo posible por sabotear las gestiones recién iniciadas en la región capital y Táchira.
Los segundos creen que la salida es electoral. Indican que no se puede negar que millones de personas apoyan al gobierno y que aunque se trata de una lucha desigual contra un gobierno que usa ilegalmente los recursos del estado, la única salida es convencer a los venezolanos de que ellos son la mejor alternativa. Como argumento de peso señalan que la oposición logró ganar importantes gobernaciones y alcaldías el año pasado, y que se debe seguir luchando para hacer que la oposición sea mayoría. Mientras tanto, no se oye a este grupo hablando de presos políticos, violación de derechos humanos ni luchan de forma eficaz por elecciones limpias y justas.
Ambas facciones tienen sus méritos y defectos. Con los primeros concuerdo en su lucha en defensa de los presos políticos, la discriminación política y su exigencia de elecciones limpias. No obstante no creo que uno pueda decretar o convocar una insurrección popular. Esta ocurre o no ocurre. Y en este momento el país está embriagado por el festín petrolero, completamente obnubilado e indiferente a las miserias de los exiliados, presos y perseguidos políticos. Otro punto débil es su visión inmediatista: aunque es imprescindible salir de Chávez tan pronto como sea posible, no podemos dar un salto al vacío como ocurrió el 11 de abril de 2002.
Por otro lado los que creen en la salida democrática tienen razón en algo: Chávez cuenta con un apoyo popular que no se debe ignorar. Los votos del chavismo son de Chávez. Poco importa se los ha ganado por medio de su trabajo o con cuentos chinos, esos votos son de él. Así como se critica a Chávez por darle la espalda a la mitad del país, no se puede dar la espalda a esos millones que apoyan al chavismo. La única forma de evitar una confrontación violenta en el país es dirimir las diferencias políticas mediante el voto.
Pero, es posible para la oposición lograr esa mayoría? De quién son los votos de la oposición? Pues parece que también son de Chávez. Por qué la mayoría no vota por Primero Justicia o Un Nuevo Tiempo, muchos menos por Rosales o Borges. No dudo que haya gente que si lo haga, pero no son la mayoría. La mayoría vota contra Chavéz.
En On Democracy, Dahl describe como nace el sistema de partidos nacionales en EEUU. Describe como durante la presidencia de John Adams, Jefferson y Madison concluyeron que la única manera de derrotar las políticas federalistas del presidente Adams era, no a través de la oposición en el congreso y en el gabinete, sino sacando a Adams de la presidencia. A tal fin crearon una maquinaria electoral (partido político) organizado hasta el último precinto para poder movilizar y mantener activos a sus partidarios. Ese trabajo les tomó diez años. Es natural que ese trabajo nace de la convocatoria de gente con intereses comunes, en su caso la lucha contra el federalismo.
Por nuestra parte, la oposición en esto diez años no se ha puesto de acuerdo, no se ha organizado, no ha generado propuestas, no se ha avanzado. La oposición sigue desorientada y se sigue preguntando: que hacemos ahora?
Apenas ahora, luego de 10 años es que empieza a plantearse la necesidad de crear una alternativa creíble que se oponga al chavismo. Y nunca falta un charlatán que diga que no hace falta un proyecto de país porque aquí los adecos ganaban elecciones sin ningún plan - Petkoff dixit.
Qué hacer como ciudadanos? Seguir el ejemplo de los estudiantes. Los estudiantes van bien encaminados. Se han empezado a organizar por su cuenta y a buscar ganarse el respeto y la confianza de las clases menos favorecidas.
Los ciudadanos opositores deben olvidarse de que de los partidos surgirá un salvador. Deben organizarse y luchar por elecciones limpias y transparentes. Deben organizarse y empezar a informarse y apoyar la causa de los perseguidos políticos. Deben amparar a todos aquellos que son abandonados por el estado o la sociedad. Deben luchar por mejorar la democracia.
Es hora de olvidarse de Chávez y reconocer a esos millones de venezolanos que viven en la pobreza. Es hora de empezar a buscar soluciones que permitan alcanzar el deseo común de igualdad y bienestar social entre los venezolanos.
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