miércoles, 11 de mayo de 2011

el éxito no se improvisa

Todos anhelamos un sistema de gobierno perfecto. Creo que eso es algo en lo que todas las personas coincidimos. Las diferencias comienzan cuando tratamos de definir esa perfección de la que hablamos. Aún más, mucho antes de tratar de alcanzar un acuerdo con otros sobre el sistema ideal, muchas veces es difícil decir lo queremos y muchos menos lo que necesitamos del mismo.

Creo que esa necesidad la he planteado anteriormente cuando he hablado del árido paisaje de nuestra política. No hay una visión de como debería funcionar el país. No hay una ruta clara de como salir del escollo actual en que nos encontramos. No creo ser el único venezolano que siente que el problema de nuestro sistema político no se trata solamente de salir de Chávez.

Que Chávez tenga doce años en el poder no sólo es resultado de su talento político, de la asesoría cubana o de sus estrategia maquiavélicas. Su permanencia en el poder es consecuencia de la ausencia de una alternativa política con ideas claras, con una visión de país con la que se identifiquen los electores.

El ascenso y permanencia de Chávez en el poder es una consecuencia de que los partidos políticos no se han ocupado de su tarea desde hace décadas, esto es, desarrollar una visión de país y venderla al elector.

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Recuerdo hace un par de años oir a Yon Goicoechea mencionar el congreso ideológico de Primero Justicia. También recuerdo que el decía que PJ es un partido centro-humanista. Hace poco entré en la página del Partido Verde, un partido de línea ecológica al estilo de lo que se encuentra en Europa. COPEI se reetiquetó hace poco como Partido Popular, siguiendo el ejemplo de la derecha española. Si mal no recuerdo un dirigente de UNT diferenciaba entre democracia social y social-democracia, sea lo que fuere esta diferencia.

La pregunta es: a qué nos lleva toda esta perorata? De qué sirve esto? Entiendo la necesidad de descubrir ideas, de discutirlas y de madurar un proyecto político. Eso es parte del proceso. Pero es que acaso estos partidos que hoy aspiran a la presidencia no son proyectos políticos con al menos una década de existencia? Es que acaso la gente entra en política sin una idea siquiera vaga de a lo que aspira? Pareciera que en Venezuela, las personas que entran a la política lo hacen bajo la enseña de Eudomar Santos: como vaya viniendo vamos viendo. Cero ideas y cuando haga falta, se lanzan algunas frases pegajosas para ver si alguien se las cree. De esa manera lo único que se garantiza es el fracaso.

Para una muestra de como la improvisación nos lleva al fracaso basta ver la obra de (des)gobierno de la última década: colapso en todos y cada uno de los sectores de la administración pública: salud, educación, servicios básicos, transporte público, seguridad. Incluso hasta la industria petrolera ha llegado el fracaso causado por este atajo de idiocratas improvisados.

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El éxito no se improvisa. Los partidos políticos deben entender esa máxima. No basta con buscar una cara bonita y hacer que diga un par de cosas que agraden a los electores. Hace falta tener claro de donde venimos, donde estamos y, aún más importante, hacia donde debemos ir.

Si los partidos políticos hubiesen hecho su tarea, ya muchas de esas propuestas de hacia donde debemos ir estarían listas. Al parecer no es el caso. No obstante, no es demasiado tarde para corregir esta falla.

Mucho del análisis requerido en sectores críticos de la administración pública ya se ha adelantado A la sombra, en muchos sectores de nuestra sociedad, y sin que ningún político haya prestado atención hasta ahora, existen propuestas concretas sobre como reformar nuestros sistemas educativos, de salud, penitenciario y de seguridad. Lo mismo ocurre con los servicios básicos, vialidad y transporte.

Diversos estudios y trabajos publicados por El Nacional, la Universidad Católica Andrés Bello, CEDICE y otras organizaciones ofrecen múltiples alternativas y visiones sobre como abordar muchos de los problemas de nuestro país. Sólo hace falta gente dispuesta a oir y a hacerse eco de esas propuestas, para que integradas como un proyecto político sean una alternativa real a la improvisación que nos lleva al abismo.

Es hora de que los partidos asuman su tarea con seriedad y se preparen para llevar las riendas del país como corresponde: dejando atrás la improvisación y empezando a actuar como corresponde a los líderes de una nación.

El éxito no se improvisa.

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